Rusia anunció que ha “pagado completamente la compensación” por el derribo de un avión de pasajeros de Azerbaijan Airlines (AZAL), una tragedia que destrozó las relaciones entre Moscú y Bakú. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso dijo que la aerolínea recibió unos 11 millones de dólares, mientras que a los pasajeros heridos y a las familias de los fallecidos se les pagaron alrededor de 4 millones. Según el ministerio, las reclamaciones de compensación han sido “totalmente resueltas” en 46 de los 62 casos de pasajeros. Esto incluye a 7 de los 15 ciudadanos rusos, 35 de los 38 ciudadanos azerbaiyanos, los 3 ciudadanos kirguises y 1 de los 6 ciudadanos kazajos. Las negociaciones con las familias restantes aún continúan.
El derribo del vuelo de AZAL por las fuerzas rusas marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, provocando indignación en Azerbaiyán y llevando los lazos entre ambos países a su nivel más bajo en décadas. El incidente dejó decenas de muertos y se convirtió en símbolo de desconfianza en la región. Mientras Moscú enfatiza la compensación financiera, el daño político ha resultado mucho más difícil de reparar. Los analistas señalan que el ataque puso fin de hecho a la frágil cooperación que persistía entre los dos estados y aceleró el impulso de Bakú para profundizar vínculos con otros socios.
