Friday, March 20, 2026
spot_imgspot_img

Últimas

spot_img

Publicaciones Relacionadas

Campos dorados, bolsillos vacíos: los desafíos de los productores de maíz en Azerbaiyán


En el distrito noroccidental de Balakan, extensos campos de maíz están listos para la cosecha, pero muchos agricultores han decidido esperar.

En 2025 se sembraron unas 8.000 hectáreas de maíz, con buenos rendimientos. Sin embargo, gran parte de la producción sigue sin recolectarse.

La razón principal es económica. Los precios de compra se han reducido casi a la mitad en comparación con la última década.
Según Bizim.media, entre 2013 y 2022 los agricultores vendían su maíz entre 40 y 45 gapiks por kilo. Este año, las empresas procesadoras ofrecen alrededor de 28 gapiks.

Musa Sheikhov, agricultor del pueblo de Khanifa, explica que el precio actual no cubre los costos de producción. “El arrendamiento de la tierra cuesta entre 2.500 y 3.000 manats, y el rendimiento por hectárea es de 8 a 11 toneladas. Con los precios actuales, no hay margen de beneficio”, comenta.

En Balakan, el costo del arriendo varía según la fertilidad del suelo, entre 500 y 800 manats por hectárea. Sheikhov considera que, si los precios no se ajustan, algunos productores dejarán de cultivar el próximo año.

Costos en aumento, beneficios limitados
La producción moderna de maíz requiere inversiones considerables. Los agricultores mencionan el incremento del costo de semillas, fertilizantes, maquinaria y servicios de recolección.

El productor Faig Rasulov señala: “Antes vendíamos a 40 o 45 gapiks el kilo, ahora solo a 28. No cubre ni los gastos básicos.”

Un mercado libre y negociaciones en curso
El Ministerio de Agricultura no interviene directamente en la fijación de precios, que se determinan por las empresas privadas de acuerdo con la demanda interna y las tendencias del mercado global.

Las compañías compradoras y los agricultores de Balakan, Zagatala y Gakh han iniciado conversaciones sobre posibles ajustes de precios. Ambas partes esperan llegar a un acuerdo que permita mantener la rentabilidad.

Entre política y sostenibilidad económica
El caso refleja un problema estructural del sector rural: la brecha entre productividad y rentabilidad. A pesar de los altos rendimientos, la falta de precios adecuados reduce los ingresos de los agricultores.

Como resume Sheikhov: “Podemos producir maíz, pero la cuestión es si vale la pena cosecharlo.”

Artículos Populares