Deseando conservar y aumentar sus ahorros, la población deposita cada vez más dinero en los bancos. Los portafolios de depósitos han crecido notablemente, reflejando una creciente confianza en el sistema financiero. Al mismo tiempo, la actividad crediticia se mantiene alta, a pesar del aumento de las tasas de interés.
Las estadísticas confirman que cada vez más ciudadanos prefieren guardar su dinero en los bancos. Aunque los depósitos corporativos —la principal fuente de financiación bancaria— disminuyeron en 1.100 millones de manats hasta 22.300 millones, los ahorros de la población compensaron esta caída con un aumento del 5,3%, superando los 15.000 millones de manats.
Esto demuestra que los residentes confían más en los bancos, eligiendo estabilidad y fiabilidad frente al dinero “debajo del colchón”. Además, el crecimiento proviene principalmente de los depósitos a plazo, que ofrecen ingresos estables y una base sólida para la financiación a largo plazo, según el periódico Kaspi.
La confianza aumenta
El número de depositantes crece junto con el nivel de confianza: 168.100 personas, un 11,7% más que a finales del año pasado. El Banco Central no se sorprende; las nuevas políticas monetarias, la digitalización y la mayor transparencia del sector financiero respaldan esta tendencia.
Aunque las grandes empresas del sector petrolero redujeron sus depósitos, la tendencia general sigue siendo positiva. El sistema bancario se fortalece y los ciudadanos transforman sus ahorros en una fuente de crecimiento sostenible.
El diputado y economista Vugar Bayramov señala que los ciudadanos prefieren depósitos cortos pero regulares, lo que refleja una gestión más consciente de las finanzas personales. Sin embargo, advierte que la escasez de “dinero a largo plazo” puede limitar los créditos empresariales, vitales para una economía estable y de desarrollo sostenido.
Cómodo y predecible
La fuerte reputación del manat influye en el comportamiento financiero. Su tipo de cambio estable transmite confianza; los depósitos en manat ahora se consideran seguros y rentables. La mayoría elige la moneda nacional por ser cómoda y predecible.
Si hace algunos años predominaban los depósitos en divisas, ahora el panorama ha cambiado: los depósitos en dólares cayeron un 1,5% hasta 33,6%, mientras que los a la vista se sitúan cerca del 32%. La confianza en la estabilidad del manat y la baja inflación hacen que los ahorros en moneda nacional sean más atractivos.
En el ámbito corporativo, por el contrario, la dolarización aumenta, especialmente en las empresas petroleras y de gas. Aun así, el balance general favorece al manat. Cada vez más ciudadanos y empresarios reconocen que mantener sus fondos en la moneda local es seguro y beneficioso, fortaleciendo así el mercado financiero interno y reduciendo la dependencia externa.
Los créditos crecen, los riesgos disminuyen
También cae la proporción de préstamos en divisas. En el sector empresarial, las compañías prefieren endeudarse en manat, reduciendo el riesgo cambiario.
La hipoteca se otorga casi por completo en la moneda nacional, siguiendo las exigencias del Banco Central. Este segmento se mantiene estable, apoyado por programas estatales que facilitan la compra de vivienda.
Según el Banco Central, la actividad crediticia general está aumentando. Los bancos otorgan más préstamos, las empresas invierten más y los ciudadanos solicitan créditos para vivienda y consumo. En definitiva, el dinero sigue circulando activamente, impulsando la economía y generando empleo.


