Por Ilgar Velizade
Khankendi, 19 de julio — Durante su intervención en el III Foro Global de Medios de Shusha, celebrado bajo el lema “Transiciones digitales: fortaleciendo la resiliencia informativa y mediática en la era de la inteligencia artificial”, el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, abordó una amplia gama de temas que reflejan el giro estratégico del país hacia una política exterior más proactiva. Desde el proceso de paz con Armenia hasta las relaciones con Rusia, Estados Unidos y la Unión Europea, el mandatario dejó claro que Bakú ya no es un espectador en la región, sino un actor decidido a influir en su arquitectura.
Condiciones para la paz
Aliyev reiteró que la firma de un tratado de paz con Armenia depende de dos condiciones clave: la modificación de la Constitución armenia, que aún contiene referencias a la unificación con Nagorno Karabaj —consideradas por Azerbaiyán como reclamos territoriales— y la disolución del Grupo de Minsk de la OSCE, al que Bakú considera obsoleto tras el reconocimiento oficial de Ereván de que Karabaj forma parte de Azerbaiyán.
“Estas no son exigencias simbólicas”, afirmó. “Son requisitos fundamentales para avanzar hacia una paz real”.
Rusia: cooperación con tensiones
El presidente subrayó que las relaciones con Moscú siguen basándose en la Declaración de Moscú de 2022, que establece vínculos estratégicos en ámbitos políticos, económicos y técnicos-militares. Sin embargo, Aliyev criticó con dureza a Rusia por el accidente aéreo del Embraer E‑190 en diciembre de 2024, en el que murieron 38 ciudadanos azerbaiyanos. Exigió una investigación completa y responsabilidades oficiales. El incidente generó un fuerte conflicto diplomático que incluyó el cierre del Centro Ruso en Bakú y protestas por las detenciones de azerbaiyanos en Ekaterimburgo.
Aun así, aseguró que Azerbaiyán está dispuesto a continuar el diálogo, siempre y cuando se respeten el derecho internacional y los intereses nacionales.
Mensaje a Ucrania
Respondiendo a una pregunta de un periodista ucraniano, Aliyev animó a Kiev a no ceder ante la ocupación: “A veces hay que crear nuevas realidades, y otros tendrán que aceptarlas”. Recordó cómo Azerbaiyán recuperó Karabaj y urgió a Ucrania a mantener su lucha territorial. Aunque Bakú no se ha unido a las sanciones contra Moscú, ha brindado a Ucrania apoyo político y humanitario.
Estados Unidos: señales positivas
Aliyev describió las relaciones con Washington como “con gran potencial” y destacó las señales positivas provenientes de la administración estadounidense. También mencionó el renovado interés del expresidente Donald Trump por el Cáucaso Sur y expresó su esperanza de que esto genere “buenas noticias” en un futuro próximo.
Una diplomacia equilibrada con Bruselas
Aunque no se refirió directamente a la UE, Aliyev reafirmó el carácter multivectorial de la política exterior de Azerbaiyán, que mantiene líneas activas de cooperación con Bruselas en energía, comercio y transporte.
Corredor de Zangezur: líneas rojas
En relación al Corredor de Zangezur, Aliyev lo calificó de “arteria estratégica” para la integración regional dentro del corredor Norte-Sur. Confirmó que la parte azerbaiyana avanza según lo previsto y estará lista para primavera o verano de 2026. Respondió con firmeza a las sugerencias de que terceros países (como EE.UU. o la UE) puedan gestionar el tramo armenio del corredor. “En territorio azerbaiyano no habrá operadores extranjeros ni supervisión externa. Nuestros ciudadanos deben poder desplazarse libremente dentro del país, sin pasar por controles armenios”, afirmó.
De la guerra a la diplomacia
Aliyev definió la recuperación de Karabaj como una “victoria histórica” que ha permitido a Azerbaiyán pasar de una política centrada en la seguridad a una centrada en la diplomacia económica, la reconstrucción y la conectividad regional.
“El conflicto ha terminado. Ahora empieza una nueva fase de crecimiento e integración”, declaró. Señaló que Azerbaiyán tiene la oportunidad de convertirse en un actor clave a nivel regional e internacional, tanto en lo económico como en lo político.
Conclusión: liderazgo regional
La rueda de prensa en Khankendi no solo presentó la agenda inmediata del país, sino también su visión estratégica. Con una postura firme ante Armenia, un enfoque pragmático hacia Rusia, puentes abiertos con Estados Unidos y colaboración continua con la UE, Azerbaiyán consolida su posición como eje geopolítico del Cáucaso Sur.
Aliyev dejó claro que Bakú no solo busca estabilidad, sino también influencia. Y lo hace desde una posición de fuerza, marcada por la victoria militar, el dinamismo económico y una diplomacia que ya no espera a que otros lideren.


