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Oriente Medio: ¿Ha llegado la “Primavera beduina” para sustituir a la árabe?

Por Mikhail Shereshevsky

22 de julio de 2025 – BEIRUT – Los recientes acontecimientos en Siria han sacudido a toda la región de Oriente Medio, revelando una nueva ola de tensiones sociales, tribales y religiosas que algunos analistas ya llaman la “Primavera beduina”, en alusión a la histórica Primavera Árabe de 2011–2013.

A diferencia de aquellas revueltas populares contra regímenes autoritarios en países como Túnez, Egipto y Libia, lo que ocurre hoy en Siria responde a una dinámica mucho más compleja: conflictos interétnicos, rivalidades religiosas y disputas tribales profundamente enraizadas, exacerbadas por el colapso del Estado central y la proliferación de actores armados no estatales.

Siria dividida tras la caída de Assad

Tras el derrocamiento del presidente Bashar al-Assad a finales de 2024 por parte del grupo islamista suní Hay’at Tahrir al-Sham (HTS), encabezado por Ahmad al-Sharaa, el nuevo gobierno enfrenta enormes desafíos. Aunque ha logrado avances diplomáticos para buscar el levantamiento de sanciones internacionales y atraer inversiones, el control territorial de Siria sigue fragmentado.

La administración kurda en el norte y noreste controla alrededor del 30% del territorio, junto con las reservas de petróleo y la infraestructura eléctrica. En la región montañosa de Suweida, los drusos mantienen autonomía de facto, mientras que en la costa, los alauitas aún conservan cierta influencia heredada del régimen de Assad.

Incluso dentro de la mayoría suní, el nuevo gobierno carece de autoridad real sobre muchas milicias tribales armadas que actúan de forma independiente.

Choques entre drusos y beduinos

La chispa del conflicto reciente se encendió en Suweida, donde una antigua enemistad entre comunidades drusas y tribus beduinas desembocó en una serie de secuestros y enfrentamientos armados. Las fuerzas del nuevo gobierno intervinieron oficialmente para restablecer el orden, pero diversos informes indican que se posicionaron del lado de los beduinos, a quienes consideran aliados estratégicos y religiosos.

Esto provocó una ola de indignación entre los drusos, tanto en Siria como en Israel.

El levantamiento druso en Israel y la reacción regional

En Israel, miles de ciudadanos drusos —muchos de ellos veteranos del ejército— salieron a las calles, bloquearon carreteras e incluso cruzaron la frontera para apoyar a sus hermanos sirios en Suweida. Presionado por su propia comunidad, el primer ministro Benjamín Netanyahu ordenó ataques aéreos contra posiciones del gobierno islamista en Siria, forzando su retirada de la región.

Esta intervención provocó una reacción inmediata de las tribus beduinas, que comenzaron a movilizar milicias desde todo el país —y supuestamente también desde Arabia Saudita y Jordania— en defensa de sus miembros en Suweida. Algunas incluso advirtieron a Israel que no interviniera más.

La situación es especialmente delicada en Jordania, donde la mayoría de la población es de origen palestino, y una parte considerable pertenece a clanes beduinos que tradicionalmente respaldan a la monarquía. Un alineamiento de estos clanes con los beduinos sirios podría desestabilizar el equilibrio político interno.

¿Un nuevo frente para Israel?

Israel, que ya se encuentra en conflicto en Gaza y realiza ataques periódicos contra fuerzas proiraníes en Líbano, no parece dispuesto a abrir un nuevo frente en Siria. Pero también corre el riesgo de alienar a su propia comunidad drusa si no responde con firmeza.

En Líbano, donde viven unos 300.000 drusos, la preocupación crece ante la posibilidad de un nuevo éxodo o de una escalada regional.

¿Una primavera pasajera o una señal de lo que vendrá?

Aunque algunos observadores creen que esta “Primavera beduina” podría ser breve, lo cierto es que ha expuesto la profunda fragilidad de las fronteras y estructuras estatales en Oriente Medio. También ha mostrado cómo la identidad tribal y religiosa sigue siendo un factor determinante de poder y conflicto.

Como señalaba recientemente un analista regional: “La Primavera Árabe tumbó gobiernos. La Primavera beduina podría redibujar el mapa étnico y sectario del Oriente Medio”.

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