BAKÚ, 27 de julio de 2025 — En los últimos años, la tasa de divorcios en Azerbaiyán ha ido en aumento. Sin embargo, detrás de estas estadísticas se esconde una realidad inesperada: muchos divorcios no se deben a conflictos familiares, sino a decisiones financieras estratégicas.
El experto inmobiliario Elnur Farzaliyev explica que una de las principales razones de estos “divorcios ficticios” está relacionada con la obtención de préstamos hipotecarios.
“Al evaluar una solicitud de hipoteca, los bancos calculan la solvencia del solicitante restando los gastos mínimos familiares de sus ingresos. Si la suma restante no alcanza para pagar el préstamo, muchas parejas optan por divorciarse legalmente”, afirmó.
Después del divorcio, los hijos suelen quedarse con la madre, quien renuncia a la pensión alimenticia. De este modo, el banco considera al hombre como prestatario soltero, lo que aumenta sus posibilidades de ser aprobado.
Otro escenario habitual tiene que ver con la protección de bienes ante deudas. Si uno de los cónyuges enfrenta importantes obligaciones financieras, el divorcio puede servir para transferir legalmente los bienes a la esposa y evitar su embargo judicial.
“En Bakú, donde se están derribando muchas viviendas antiguas, algunas familias se divorcian para dividir la propiedad en dos. Así, cada excónyuge recibe un departamento por separado como compensación del promotor”, señaló Farzaliyev.


