Khachmaz está literalmente inundada de tomates. Los agricultores locales destacan que esta temporada lograron una cosecha abundante y de alta calidad. Sin embargo, en vez de alegría, esto les ha traído serios problemas económicos: vender el producto cultivado con tanto esfuerzo se ha vuelto un auténtico desafío.
Al inicio de la temporada, cuando los tomates locales recién llegaban a los estantes, el kilo se vendía a un precio relativamente aceptable, 50-60 gyapiks. Pero la situación cambió drásticamente en poco tiempo: ahora el precio se desplomó a un catastrófico nivel de 20 gyapiks. Las grandes cajas de tomates, que el año pasado se vendían fácilmente a 10-15 manats, hoy no encuentran compradores ni siquiera por 5-6 manats.
Los agricultores están desesperados: estos precios tan bajos no solo no generan ganancias, sino que ni siquiera cubren los gastos básicos de producción. “La semana pasada el kilo se vendía a 40-50 gyapiks. Esta semana cayó a 20-30. Y las fábricas solo ofrecen 15 gyapiks por kilo”, relata un productor local. “Algunos agricultores, frustrados, ni siquiera cosechan; la producción se pudre en el campo. Además, el poder adquisitivo de la población también ha caído notablemente.”
Otro agricultor comenta con amargura: “Cultivamos muchos tomates de calidad y pusimos el alma en esta cosecha. Pero no hay compradores, no podemos vender. El precio no compensa nuestro trabajo. Dos manats por caja ni siquiera cubren el pago de los recolectores. Y tuvimos grandes gastos en producción y productos fitosanitarios. Estos precios no cubren nada.”
La situación tampoco es buena para los comerciantes. Seymur Sultanov, dedicado a la reventa, explica: “Compramos una caja por 3 manats y la llevamos a los mercados de Bakú. Sumando los gastos de transporte, el costo llega a 5 manats. Y también la vendemos por 5. En resumen, trabajamos casi sin margen.”
Frente a las plantas procesadoras de la región, unas 100 camionetas llenas de tomates esperan en fila. Para muchos agricultores, vender la cosecha para procesamiento se ha convertido en la última oportunidad para recuperar al menos una parte de los costos, aunque sea a precios mínimos.
Cabe señalar que en 2024 el país exportó 145,6 mil toneladas de tomates, generando 175,4 millones de dólares en ingresos de divisas.


