En las últimas semanas, han aparecido numerosos anuncios inusuales en el segmento azerbaiyano de las redes sociales: los usuarios ofrecen activamente comprar o vender escorpiones negros. El precio de estos exóticos arácnidos varía entre 10 y 15 manats.
Este fenómeno despierta preguntas lógicas: ¿por qué de repente hay tanta demanda por los escorpiones negros? ¿Es realmente tan valioso su veneno?
Según el doctor en biología y profesor asociado del Instituto de Zoología de la Academia Nacional de Ciencias de Azerbaiyán (ANSA), Teyyakkul Iskenderov, el escorpión negro es una especie extremadamente rara, que en el país solo se encuentra en la República Autónoma de Najicheván.
“Es una de las especies más raras de nuestra fauna. A diferencia de los escorpiones amarillos y moteados, los ejemplares negros son significativamente más grandes. Su población es extremadamente reducida, viven en lugares de difícil acceso y, por eso, están incluidos en el Libro Rojo como especie bajo protección especial”, subrayó el científico.
El experto destacó que, si bien el veneno de este escorpión realmente posee propiedades valiosas —puede rivalizar en eficacia con el veneno de abeja o serpiente—, su uso a escala industrial es prácticamente inviable.
“El veneno del escorpión contiene un complejo único de componentes biológicamente activos que, en ciertos casos, pueden emplearse con fines terapéuticos. Sin embargo, para obtener solo un gramo de esta peligrosa sustancia, es necesario procesar más de 3,000 ejemplares. Económicamente, esto hace que el proceso sea extremadamente poco rentable para fines comerciales”, explicó.
En opinión del zoólogo, el actual auge en la compraventa de escorpiones negros difícilmente está relacionado con fines farmacéuticos. Es mucho más probable que estos raros animales sean adquiridos para colecciones privadas de especies exóticas o como mascotas poco comunes.
Iskenderov expresó su seria preocupación por la situación. “La extracción masiva de especies raras y protegidas de su hábitat natural causa daños irreparables al ecosistema regional. Este tipo de actividades debe estar estrictamente controlada por las autoridades competentes”, concluyó.


