Rumanía sospecha que Rusia ha contaminado de forma intencionada el petróleo azerbaiyano que llega a la refinería OMV Petrom. Según medios rumanos, el crudo transportado por el oleoducto Bakú–Tiflis–Ceyhan contenía altos niveles de cloro, capaces de dañar el equipo.
El país ha declarado el estado de emergencia energética y ha recurrido a las reservas estratégicas. BTC Pipeline confirmó el hecho.
Problemas similares se detectaron en refinerías de Italia (ENI) y Chequia (Orlen Unipetrol), donde la producción fue suspendida. El incidente se considera una posible acción dentro de una guerra híbrida.


