La cumbre de Washington del 8 de agosto de 2025 — en la que el primer ministro armenio Nikol Pashinián mantuvo conversaciones directas con Azerbaiyán y la UE, y presentó legislación para iniciar el proceso de adhesión a la Unión Europea — marcó un punto de inflexión en la trayectoria política de Armenia. Pashinián ha abandonado la cautelosa política de “status quo” para adoptar una alineación claramente prooccidental.
Cambio en la Política Exterior e Interior
Desde 2023, Pashinián ha estado reorientando metódicamente a Armenia hacia Occidente:
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Reduciendo la dependencia de Rusia como principal garante de seguridad.
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Reabriendo canales con la UE y EE. UU., discutiendo una integración más profunda.
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Avanzando en las conversaciones de paz con Azerbaiyán bajo mediación estadounidense, acercándose al reconocimiento mutuo de la integridad territorial.
Tras las reuniones de Washington, el gobierno declaró la “irreversibilidad del proceso de paz”, presentando la convivencia con Azerbaiyán como una vía hacia la estabilización económica y el alivio de sanciones regionales.
Reacción Popular y Caída de la Popularidad
A pesar de estos pasos, el apoyo a Pashinián sigue disminuyendo. Encuestas de Gallup e IRI en mayo de 2025 mostraron una aprobación del 11,5 %, con solo un 13 % creyendo que puede resolver los principales problemas del país y un 36 % considerando que Armenia va en la dirección correcta. El descenso se atribuye a la lenta recuperación económica, las pérdidas migratorias tras la guerra y el impacto en la identidad nacional de una juventud criada con narrativas nacionalistas.
Confrontación con la Iglesia y el “Clan de Karabaj”
La Iglesia Apostólica Armenia, encabezada por el Catholicos Karekin II, sigue siendo un actor político influyente. Las tensiones alcanzaron su punto álgido en junio de 2025, cuando Pashinián acusó al Catholicos de apoyar un intento de golpe y a fuerzas antigubernamentales. La Iglesia respondió con duras críticas públicas, calificando al primer ministro como una “amenaza para el Estado armenio” y generando protestas dentro y fuera del país.
Paralelamente, se produjeron arrestos de líderes opositores, entre ellos el arzobispo Bagrat Galstanyan, el magnate Samvel Karapetyan y exfuncionarios de seguridad — muchos vinculados al “clan de Karabaj”. El gobierno presentó estas acciones como una medida preventiva contra un golpe con respaldo extranjero, insinuando la participación de Rusia e Irán.
Encrucijada Estratégica
Armenia se encuentra en un momento decisivo. Un proceso de paz exitoso e integración con Occidente podría transformar su economía y geopolítica, pero la resistencia de sectores nacionalistas, eclesiásticos y prorrusos sigue siendo fuerte. Pashinián apuesta su supervivencia política a las reformas y al compromiso con Azerbaiyán, mientras la oposición ve una oportunidad de recuperar el poder si fracasa el proceso de paz o la economía se deteriora.
El próximo año determinará si Armenia avanza hacia la estabilidad mediante la reconciliación o si retrocede hacia la división interna y la incertidumbre geopolítica.


