Los especialistas suelen aconsejar a los padres que limiten el tiempo que sus hijos pasan frente a la televisión o el teléfono, ya que el uso excesivo de dispositivos afecta tanto la salud física como mental de los menores.
Hoy en día es prácticamente imposible encontrar niños que no usen teléfonos. Sin embargo, algunos padres, al reducir el tiempo frente a pantallas siguiendo las recomendaciones de los expertos, temen que una restricción total dificulte la adaptación de sus hijos a las exigencias tecnológicas del siglo XXI.
Cómo Mantener el Equilibrio
Según la psicóloga Ofeliya Mamedova, no conviene privar completamente al niño de acceso a la tecnología, pero tampoco permitir un uso sin control:
“Si el niño no se familiariza con la tecnología, se quedará atrás en habilidades digitales esenciales para el mundo actual. Pero el uso excesivo provoca problemas de sueño, falta de concentración y aislamiento social. Por eso, es importante el equilibrio. Para niños en edad preescolar, 20–30 minutos al día es suficiente.
En los mayores, se puede aumentar gradualmente el tiempo, sobre todo si es con fines educativos. Lo importante es que el teléfono o la tableta sean solo una pequeña parte de su día, junto con libros, deporte, juegos y contacto social. Los padres deben controlar tanto el tiempo como el contenido.”
La psicóloga subrayó que la tecnología debe emplearse no solo para jugar, sino también para aprender, crear y explorar.
Impacto en el Lenguaje y la Psique
“El uso excesivo de teléfonos y tabletas puede ralentizar el desarrollo del habla y de la mente, especialmente en los más pequeños. En niños de 0 a 2 años, no se recomienda nada de tiempo frente a la pantalla. Esta etapa se basa en la interacción real y el juego. El exceso de dispositivos reduce las oportunidades de comunicación y limita la actividad física, afectando el desarrollo del lenguaje y de las habilidades sociales.”
Si el niño ya presenta retrasos, los dispositivos pueden agravar el problema. No obstante, usados de forma dirigida y limitada, las tecnologías favorecen el aprendizaje y amplían el conocimiento.
“La clave es el control parental: limitar el tiempo, elegir el contenido y garantizar suficiente interacción, juego y actividad física en el mundo real”, concluyó.


