La tercera ronda de clasificación de la UEFA Conference League volvió a poner de manifiesto una realidad conocida para el fútbol de Azerbaiyán: todas las esperanzas recaen ahora en Qarabağ.
“Sabah” cayó 0–2 en casa ante el búlgaro Levski, mientras que Araz-Nakhchivan sufrió una contundente derrota por 0–5 ante Omonia en Chipre y quedó fuera de Europa. Qarabağ es el único club azerbaiyano que sigue en competición continental y se medirá al campeón húngaro Ferencváros en el play-off de la UEFA Champions League.
Durante más de una década, el rendimiento constante de Qarabağ —apoyado en una dirección estable, un estilo de juego definido y fichajes estratégicos— ha mantenido la visibilidad de Azerbaiyán en Europa. El resto de clubes, sin embargo, arrastran carencias: infraestructuras débiles, planificación a corto plazo, falta de experiencia internacional y uso ineficiente de recursos. Los analistas piden estrategias a largo plazo, academias más sólidas, una liga doméstica más competitiva y gestión profesional de los clubes para que el éxito europeo no dependa de un único equipo. Hasta entonces, Qarabağ seguirá siendo a la vez orgullo nacional y recordatorio de las carencias del fútbol del país.


