En todo el mundo, varios países han impuesto restricciones al uso de vehículos diésel para mejorar la situación medioambiental.
Noruega, Países Bajos y Francia planean dejar de venderlos por completo en los próximos años. En algunas ciudades de Alemania ya existen prohibiciones parciales para reducir la contaminación. El Reino Unido pretende poner fin a la venta de coches nuevos de gasolina y diésel a partir de 2030.
Ante este escenario, surge la pregunta: ¿podría aplicarse una prohibición similar en Azerbaiyán?
El experto en transporte Aslan Asadov considera que, por ahora, no es realista:
“Restringir los vehículos diésel hoy no se ajusta a la realidad. Este escenario solo puede plantearse a 20 o 30 años vista. El diésel aún no tiene alternativa real. El transporte de mercancías, la maquinaria agrícola y la mayoría de los vehículos pesados dependen de él. Sustituirlos de golpe por eléctricos es imposible.”
Según él, la prioridad actual es la accesibilidad y funcionalidad del transporte.
“Sin camiones diésel ni maquinaria agrícola, muchos sectores de la economía estarían en riesgo. Quizás en el futuro, con grandes avances tecnológicos, se pueda abandonar el diésel. Pero en este momento es poco probable.”


