En uno de los mayores mercados automotrices de la capital se vive una escena inusual. Donde antes abundaba la vida y apenas se podía caminar entre filas de vehículos, hoy reina el silencio. Los espacios que solían desbordarse de compradores y vendedores durante los fines de semana están prácticamente desiertos. Las plataformas que antes obligaban a abrirse paso entre autos ahora lucen vacías: sin clientes, sin comerciantes, sin coches.
Uno de los pocos vendedores presentes explicó: “La gente ahora prefiere casi exclusivamente autos chinos. Los demás no tienen demanda.”
Otro comerciante de autos usados coincide: “Son baratos y nuevos, por eso la gente elige los chinos. En este momento, los coches de Alemania, Japón o Corea ya no resultan tan atractivos.”
Los expertos del sector pronostican que la tendencia solo se intensificará en el futuro cercano. Los fabricantes chinos ofrecen la mejor combinación entre precio y calidad, lo que los vuelve altamente competitivos. Para los vendedores de segunda mano, la adaptación a esta nueva realidad será inevitable; de lo contrario, el silencio que hoy sorprende en los mercados podría convertirse en algo permanente.


