El Banco Central de Azerbaiyán ha introducido nuevas y estrictas regulaciones sobre el crédito con tarjeta, limitando el endeudamiento a un máximo de cinco veces los ingresos netos (después de impuestos) del prestatario. El cálculo también incluirá las deudas existentes en otras instituciones financieras.
El rápido auge del crédito al consumo genera preocupación
Según el Banco Central, al 30 de junio de 2025, los préstamos de consumo no hipotecarios alcanzaron los 8.900 millones de manats — casi 1.300 millones más en un solo año. El número de tarjetas de crédito en circulación casi se ha duplicado en los últimos cinco años, superando los 2,1 millones.
El analista financiero Elmin Nematli declaró al periódico Kaspi que la expansión descontrolada del crédito empezaba a amenazar tanto los presupuestos familiares como la estabilidad bancaria:
“El crecimiento del crédito al consumo incrementa cargas de deuda poco saludables y puede debilitar las posiciones de capital de los bancos. Los préstamos morosos obligan a provisionar más reservas, reduciendo la rentabilidad. Al mismo tiempo, el endeudamiento de los consumidores alimenta la inflación.”
Reglas ligadas a la fortaleza del capital bancario
Las nuevas normas vinculan la capacidad de los bancos para emitir crédito al consumo directamente con su solidez de capital, limitando así la exposición excesiva. Nematli añadió que, sin límites, algunos bancos estaban concediendo créditos muy por encima de la capacidad de pago, aumentando el volumen de préstamos en mora.
El economista Eldaniz Amirov también respaldó la medida, recordando que los préstamos de consumo crecieron un 90% entre 2021 y 2025:
“La mayoría de los préstamos problemáticos provienen del crédito al consumo, especialmente de tarjetas de crédito. Muchas personas sobrestiman su capacidad financiera y contraen deudas que no pueden pagar. Estas restricciones buscan proteger tanto al sector bancario como a los ciudadanos.”
Impacto esperado
Los expertos coinciden en que, aunque las nuevas reglas pueden reducir las ganancias bancarias en el corto plazo, disminuirán el riesgo sistémico y fomentarán decisiones financieras más responsables entre los ciudadanos. Sin embargo, subrayan que la regulación debe ir acompañada de educación financiera para lograr plena eficacia.


