Saturday, August 1, 2026
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El peligroso juego de Rusia: ensayando el Tercer Reich


Por Ali Mammadov

Cuando la diplomacia rusa intenta hoy disimular sus fracasos en política exterior, la verdad es evidente: estas grietas no surgieron de repente. Sus raíces se encuentran en la estrategia de Moscú de “dividir y gobernar” aplicada durante décadas en su vecindario, una estrategia inquietantemente parecida a otra época oscura.

Armenia, Estado cliente del Kremlin
Desde la década de 1990, el Kremlin armó a Armenia mucho más allá de los límites de los tratados, patrocinando su agresión contra Azerbaiyán bajo el pretexto de “mantenimiento de la paz”. Arsenales soviéticos, transferencias secretas de armas reveladas por generales rusos y enormes depósitos escondidos en el Karabaj ocupado mostraban lo mismo: Moscú mantenía vivo el conflicto para conservar el control. Armenia se convirtió en un estado cliente militarizado, repleto de armas que nunca hubiera podido adquirir sola.

El eco de Hitler
Esto no era “seguridad”. Era la misma lógica cínica que utilizó Adolf Hitler: presentar la agresión como liberación, la ocupación como “justicia histórica”. Durante décadas, las fuerzas armenias en Karabaj repitieron ese guion. Hoy, las fuerzas rusas lo repiten en Ucrania.

Las similitudes son escalofriantes: la Alemania nazi anexó Austria, desmembró Checoslovaquia e invadió Polonia con pretextos fabricados. Rusia se apoderó de Crimea en 2014, alimentó la guerra en Donbás y en 2022 lanzó una invasión a gran escala. Ambos regímenes justificaron la expansión con propaganda sobre proteger “compatriotas” y restaurar “derechos históricos”.

El mito de las esferas de influencia
Como el Reich, el Kremlin prospera con mitos de “esferas de influencia”. Su maquinaria mediática vende cada violación del derecho internacional como “defensa” y cada anexión como “estabilidad”. Pero, al igual que la Alemania hitleriana, Rusia acabará derrumbándose bajo el peso de sus delirios. Y a diferencia de los años 40, carece de la fortaleza económica, tecnológica e ideológica para sostener un imperio.

La grotesca ironía
Un Estado que jura lealtad eterna a la memoria de las víctimas de la Segunda Guerra Mundial adopta ahora el mismo manual de conquista fascista. La tricolor ha reemplazado a la esvástica, pero los métodos son idénticos.

La historia ya mostró el costo de apaciguar a los agresores. Si Moscú continúa ensayando el papel del Tercer Reich, el desenlace no será otro que el colapso.

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