Friday, March 20, 2026
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¿Corredor de paz o nuevo tablero de ajedrez? EE.UU. y el futuro del Cáucaso Sur

La firma del acuerdo intermediado por Estados Unidos entre Armenia y Azerbaiyán para crear una ruta de transporte a través de Zanguezur se convirtió en un acontecimiento que muchos se apresuraron a llamar “corredor de paz”. Pero ¿es suficiente esa definición para describir lo que ocurre?

¿Una oportunidad para la región o una cesión de soberanía?

Por un lado, se trata de un proyecto largamente esperado que abre a Azerbaiyán un acceso directo a los mercados mundiales y promete a Armenia beneficios económicos y una menor aislamiento. Por otro lado, la concesión de 99 años bajo gestión estadounidense genera preocupación en Ereván: los opositores al gobierno se preguntan si el país no se está convirtiendo en escenario de intereses ajenos.

Moscú e Irán pierden terreno

Para Rusia e Irán, la nueva arquitectura de comunicaciones en el Cáucaso Sur significa una reducción directa de su influencia. Moscú siempre ha considerado la región como su zona de “presencia natural”, mientras que Teherán percibe cualquier proyecto de tránsito sin su participación como una amenaza. De ahí que las declaraciones duras y las demostraciones de descontento suenen tan fuerte.

Turquía y EE.UU. refuerzan posiciones

Turquía obtiene la oportunidad de integrar el corredor de Zanguezur en su estrategia del “mundo túrquico”, reforzando el papel logístico y energético de Ankara. EE.UU., por su parte, consolida por primera vez en muchas décadas una presencia económico-política directa en la región, transformando la infraestructura en instrumento de poder blando.

Persisten los desafíos internos

Armenia aún debe atravesar un doloroso proceso de reforma constitucional para legalizar los términos del acuerdo. En Azerbaiyán, en cambio, la sociedad espera resultados económicos reales: aumento del comercio, nuevos empleos, inversiones. Si estas expectativas se ven frustradas, el “corredor de paz” puede convertirse fácilmente en fuente de nuevas disputas.

Entre la esperanza y la inquietud

Hoy, el Cáucaso Sur se encuentra en una encrucijada. Para unos, este corredor es un símbolo de estabilidad y prosperidad futura; para otros, un instrumento de redistribución de influencia entre actores externos. La gran pregunta es si los países de la región lograrán usar esta nueva realidad en su propio beneficio o volverán a ser peones en un gran juego.

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