Sunday, March 22, 2026
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“El Caspio no es un patio de recreo para forasteros: manos fuera del Caspio” – Shevchenko

El periodista y comentarista ruso Maxim Shevchenko advirtió contra convertir el mar Caspio en un escenario de juegos de poder externos, calificándolo como una “zona sagrada” que pertenece únicamente a sus estados ribereños.

En una entrevista reciente, Shevchenko sostuvo que la estabilidad de la región a menudo se ve socavada por provocaciones externas y maniobras geopolíticas, incluso cuando Rusia, Azerbaiyán, Kazajistán, Turkmenistán e Irán afrontan desafíos compartidos apremiantes —desde la seguridad hasta la degradación ambiental—.

El Caspio no es un patio de recreo para forasteros. Manos fuera del Caspio,” dijo Shevchenko, insistiendo en que el mar debe preservarse como una zona de cooperación, ecología y seguridad mutua, y no como otro frente de rivalidad entre grandes potencias.

Señaló las mortandades masivas de focas, el descenso del nivel del agua debido a presas aguas arriba y la creciente contaminación como problemas urgentes que requieren acción regional conjunta. Al mismo tiempo, recalcó que la militarización del Caspio o los intentos de actores no regionales de inmiscuirse en su política son inaceptables.

Según él, las recientes tensiones en las relaciones ruso-azerbaiyanas —alimentadas por incidentes como la controversia de la conferencia de Shusha y provocaciones mediáticas dirigidas— demostraron lo fácilmente que las “fuerzas externas” explotan las líneas de falla. Pero sostuvo que la marea está cambiando: proyectos como el propuesto tránsito de gas ruso a través de Azerbaiyán hacia Irán muestran el potencial pragmático de la cooperación cuando “se dejan las emociones a un lado”.

La advertencia de Shevchenko resuena en un momento en que el Caspio, durante mucho tiempo considerado un espacio geopolítico cerrado, se ve cada vez más afectado por las agendas globales de energía, tránsito y seguridad. Su mensaje es claro: para los cinco estados ribereños, el Caspio debe seguir siendo un bien común regional, no un campo de batalla geopolítico.

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