El aumento del flujo regional de energías renovables podría ayudar a Azerbaiyán a mitigar los riesgos asociados con la transición energética.
Así lo señala el informe de la agencia internacional de calificación Moody’s.
“El crecimiento del comercio regional, la mejora de la interconexión y las reformas en curso en el sector energético abren nuevas oportunidades para atraer inversiones en energía solar y eólica. Esto permitirá reforzar la seguridad energética y reducir riesgos sociales. Para países productores de hidrocarburos como Azerbaiyán, Kazajistán y Uzbekistán, la expansión de las renovables será un factor clave en la transición hacia fuentes más limpias”, afirma el documento.
Moody’s destaca que las limitadas capacidades de generación eléctrica impulsan a la región a reforzar la interconexión y aprovechar el gran potencial de renovables, especialmente la energía eólica en el norte y solar en el sur.
“Actualmente se están implementando planes intergubernamentales para crear el Corredor Verde del Caspio, que facilitará el comercio transfronterizo de electricidad en Azerbaiyán, Kazajistán y Uzbekistán. Paralelamente, muchos países de la región llevan a cabo reformas energéticas orientadas a mercados competitivos y a atraer inversión privada”, subraya el informe.
Según Moody’s, Azerbaiyán y Uzbekistán se están consolidando como líderes regionales en energías renovables.
El crecimiento del comercio intrarregional en Asia Central y el Cáucaso resalta el potencial para reforzar la interconexión energética. Sin embargo, la limitada capacidad y la falta de diversificación restringen la capacidad de satisfacer la creciente demanda.
“Por ejemplo, Armenia se vio obligada a acelerar reformas y diversificar suministros tras el deterioro de las relaciones con Rusia, su principal proveedor de gas”, señala el documento.
De acuerdo con el Banco Asiático de Desarrollo y fuentes gubernamentales, para 2030 la demanda energética en los países de Asia Central y el Cáucaso (Azerbaiyán, Armenia, Georgia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán) aumentará un 43% hasta alcanzar unos 134 millones de toneladas equivalentes de petróleo (frente a 94 millones en 2020). A pesar de este rápido crecimiento, la región sigue siendo dependiente de los combustibles fósiles, que representan cerca del 75% de la generación eléctrica.


