Un debate público organizado por el proyecto Echo Baku dibujó un sombrío panorama a corto plazo para las relaciones Rusia–Azerbaiyán, con expertos que no esperan una cumbre temprana entre los presidentes Vladimir Putin e Ilham Aliyev y predicen un mayor enfoque en figuras de la diáspora azerbaiyana en Rusia.
En el programa, Nikolai Silaev, investigador principal de MGIMO, afirmó que no prevé conversaciones de alto nivel “en el corto plazo”, aunque los contactos de trabajo continuarán. También pronosticó un “mayor interés” de las fuerzas del orden rusas hacia miembros destacados de la comunidad azerbaiyana. Rizvan Huseynov, director del Centro de Historia del Cáucaso, sostuvo que la élite de Moscú parece dividida, con las estructuras de seguridad presionando por una línea más dura. Bakú, dijo, es poco probable que haga concesiones, reflejando su postura en otras tensiones diplomáticas recientes.
“La normalización tiende a ocurrir solo cuando las contrapartes aceptan las nuevas realidades regionales”, añadió.
El debate siguió al fracaso de los presidentes en reunirse durante eventos en China, lo que frustró las esperanzas de que un encuentro suavizara la retórica, cada vez más aguda en los últimos meses. Los participantes mencionaron afirmaciones de medios de que Moscú buscó una disculpa de Bakú por declaraciones recientes, pero señalaron que solo se produjo un breve saludo.
Silaev dijo que los recientes ataques que dañaron instalaciones vinculadas a SOCAR en Odesa respondieron a objetivos militares más que a mensajes políticos hacia Azerbaiyán, mientras Huseynov replicó que el efecto acumulativo de tales incidentes, junto con un goteo de comentarios hostiles en los medios rusos, ha endurecido las posturas en Bakú.
También discutieron la redacción de una entrevista de Aliyev con Al Arabiya. Silaev argumentó que la expresión en el sitio presidencial sobre la “ocupación rusa” de 1920 difuminó la diferencia entre la URSS y la Rusia moderna, alimentando la reacción; Huseynov sostuvo que la referencia original era al 11.º Ejército Rojo y que la controversia provino de la interpretación, no del contenido.
En cuanto al impacto interno, Silaev rechazó comparaciones con persecución étnica, calificando los casos recientes de alto perfil como procesales más que anti-azerbaiyanos. El presentador y Huseynov citaron la ansiedad comunitaria por revocaciones de ciudadanía y muertes bajo detención, señalando que muchos en la diáspora perciben una presión más amplia.
Los expertos prevén que continúe la retórica aguda sin compromiso de alto nivel, con coordinación en el plano de trabajo y un escrutinio más estrecho de las figuras de la diáspora —a menos que haya una recalibración de la política en Moscú que reabra la vía de desescalada.


