El historiador y analista político azerbaiyano Rizvan Huseynov afirmó que la influencia regional de Rusia está debilitándose porque carece de una idea atractiva y exportable, argumentando que Moscú ha recurrido a la coerción donde debería haber funcionado el “poder blando”.
En declaraciones al canal de YouTube Daily Europe Online, Huseynov describió las relaciones actuales entre Rusia y Azerbaiyán como “frías pero estables” y predijo solo una mejora limitada a corto plazo. Según Huseynov, los esfuerzos del Kremlin durante las últimas dos décadas por promover un “eurasianismo” unificador nunca pasaron de la retórica, en parte porque las élites rusas “mantuvieron su riqueza y sus familias en Occidente”, socavando su propio discurso. Ese vacío ideológico, sostuvo, empujó a Moscú hacia la confrontación – primero con Georgia y luego con Ucrania.
En cuanto a los asuntos bilaterales, Huseynov dijo que una verdadera recomposición entre Bakú y Moscú habría requerido asumir responsabilidades por el derribo de un avión azerbaiyano y una compensación “a nivel estatal”.
A su juicio, la reacción del Kremlin a la reciente descripción del presidente Ilham Aliyev de las eras zarista y soviética como “ocupación” también mostró que Moscú no está listo para normalizar las relaciones. Por ahora, pronosticó un período prolongado de interacción cautelosa y pragmática.
Sobre la política armenia, Huseynov calificó de “teatro del Kremlin” las declaraciones del expresidente Serzh Sargsyan sobre forzar la salida del primer ministro Nikol Pashinyan, argumentando que los intentos repetidos de la vieja guardia armenia por derrocar a Pashinyan han fracasado.
Dijo que la opinión pública armenia, tras la guerra de 44 días, se ha inclinado hacia la estabilidad y una paz negociada con Azerbaiyán, y atribuyó a Pashinyan el haber captado ese sentir.
Huseynov sostuvo además que la seguridad a largo plazo de Armenia estaría mejor garantizada limitando – y eventualmente terminando – la presencia de la base militar rusa en Gyumri, la cual caracterizó como un riesgo permanente para la soberanía armenia y los proyectos regionales.
Instó a Ereván a “limpiar la casa” de la influencia militar externa y a profundizar los vínculos económicos regionales, incluidos los de Turquía y Azerbaiyán.
El analista también comentó brevemente los debates internos en EE.UU. sobre crimen y política y criticó el enfoque del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu respecto a la guerra en Gaza, argumentando que corre el riesgo de aislar a Israel y ampliar el conflicto. Presentó estos puntos como ejemplos de cómo las decisiones de liderazgo pueden erosionar el apoyo internacional.
Huseynov concluyó instando a una cooperación práctica y basada en intereses en el Cáucaso Sur y a tener menos ilusiones sobre patrocinadores externos. La paz, dijo, depende de una rendición de cuentas transparente, la interdependencia económica y la voluntad política en Bakú y Ereván, más que de garantías de seguridad “prestadas”.


