Sunday, March 22, 2026
spot_imgspot_img

Últimas

spot_img

Publicaciones Relacionadas

Más allá de los titulares: Las matemáticas energéticas mantienen a Rusia y Azerbaiyán alineados


El periodista ruso Maksim Shevchenko declaró a RTVI News que el breve apretón de manos entre el presidente Vladimir Putin y el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev simboliza pragmatismo, no distanciamiento, argumentando que “los contratos de gas pesan más que el teatro” en las relaciones Rusia–Azerbaiyán.

“Putin no reacciona a la retórica”
Shevchenko señaló que es poco probable que el Kremlin se detenga en los recientes comentarios de Aliyev sobre la “ocupación” de la era soviética, calificando dicho marco histórico como un lenguaje político rutinario. Según él, el apretón de manos no fue una rendición, sino un recordatorio de que Moscú da prioridad a los intereses actuales sobre las disputas verbales.

Dos vías: cálido protocolo, fricciones ruidosas
Contrastó el “protocolo muy cálido” del Kremlin – señalando las felicitaciones de cumpleaños de Putin a la vicepresidenta primera de Azerbaiyán, Mehriban Aliyeva – con las controversias en los titulares dentro de Rusia relacionadas con individuos de origen azerbaiyano (detenciones, disputas comerciales, cambios en personal de medios). Shevchenko presentó estos casos como luchas internas rusas y “peleas comerciales,” no confrontación interestatal.

La lógica energética supera la narrativa del conflicto
Citando la reciente declaración del embajador iraní sobre un acuerdo de tránsito de gas Rusia–Azerbaiyán–Irán a través de la red azerbaiyana, Shevchenko argumentó que la verdadera política se ve en los oleoductos y flujos, no en el “ruido” en torno a arrestos o reestructuraciones corporativas.

Azerbaiyán, dijo, funciona como un centro estratégico de tránsito energético este-oeste y norte-sur, otorgando a Bakú un poder de negociación que hace racional la cooperación duradera con Moscú para todas las partes.

Alineamientos de élites, no ruptura
Según Shevchenko, no existe un “único Azerbaiyán,” sino grupos de élites competidoras con diferentes alineamientos externos. Sugirió que las relaciones de Rusia pueden variar entre estos círculos sin que ello implique una ruptura con Bakú.

Sobre tensiones “escenificadas” y actores externos
Shevchenko planteó dos hipótesis para los recientes puntos de fricción:

  • Fuerzas externas que buscan arruinar las relaciones Rusia–Azerbaiyán y complicar la logística energética;

  • Duras negociaciones sobre tránsito, precios y acceso al mercado disfrazadas de drama político.

Enmarcó algunos episodios – detenciones por acusaciones de años atrás, designaciones de alto perfil, redadas publicitadas – como “ruido” alrededor de conversaciones energéticas más profundas en curso.

Karabaj, Israel y principio
Reiterando posiciones mantenidas durante mucho tiempo, Shevchenko dijo que la restauración de la soberanía de Azerbaiyán sobre Karabaj puso fin a un “proyecto de la era de ocupación,” y criticó históricamente las expulsiones étnicas en la región.

También expresó una crítica más amplia a los proyectos nacionalistas en Oriente Medio y el Cáucaso, subrayando que las personas deben ser libres de vivir donde elijan bajo las leyes del Estado en cuestión.

Perspectiva: acuerdo antes que desestabilización
Shevchenko predijo que la actual tensión se desvanecerá una vez que se establezcan los términos estratégicos sobre volúmenes, rutas y precios.

Atribuyó a la postura de Putin en 2020 – “Karabaj es Azerbaiyán” – un papel fundamental en la finalización del conflicto y dijo que ni Moscú ni Bakú tienen interés en desestabilizar el Cáucaso Sur.

Artículos Populares