El analista político armenio y especialista en el Cáucaso Karen Igitian afirmó que el llamado plan de tránsito “Ruta Trump” – a menudo discutido junto con el corredor de Zangezur – excluiría de hecho a Armenia de la logística regional, argumentando que Ankara y Bakú han buscado durante mucho tiempo el “máximo aislamiento” de Ereván.
En declaraciones a Radio Sputnik Armenia, Igitian señaló que es irrealista esperar que Turquía abra la frontera simplemente porque Armenia haya abandonado sus reivindicaciones sobre Karabaj. Calificó la frontera cerrada como una herramienta de presión que Ankara probablemente no cederá “en ningún formato a corto plazo que permita a Armenia desarrollarse”.
Igitian advirtió que una frontera abierta no generaría automáticamente grandes beneficios económicos, señalando a Georgia como un caso donde décadas de cruces abiertos no han producido un PIB per cápita marcadamente superior al de Armenia.
Subrayó que Armenia hizo concesiones significativas – incluidos pasos en septiembre de 2023 y un memorándum sobre Syunik – pero que la frontera turca “sigue cerrada”, y advirtió de la aparición de nuevas demandas, incluidos debates sobre la Constitución y narrativas en torno al “Azerbaiyán Occidental”.
En cuanto a la conectividad, Igitian argumentó que el corredor propuesto se gestionaría de modo que Armenia no controlara la carretera operativa, con carga moviéndose Rusia → Azerbaiyán → Najicheván → Irán, “sacando a Armenia de la cadena”.
Sobre los supuestos desencuentros entre Ankara y Bakú, dijo que desacuerdos pasados – como durante los Protocolos de Zúrich de 2009 – 2010 – no alteraron su postura hacia Armenia.
En relación con las tensiones entre Israel e Irán, sugirió que la supuesta ruptura está exagerada, señalando que Turquía podría haber detenido los flujos de energía hacia Israel pero no lo hizo, y sostuvo que un Irán debilitado en ocasiones ha beneficiado a Ankara, en particular en el dossier sirio.


