Cada día circulan en la capital 2.300 autobuses. Sin embargo, solo cinco de los 27 operadores poseen el 58% de la flota. La edad media de los autobuses de las grandes compañías es de siete años, mientras que en los demás operadores alcanza los 12.
Así lo declaró Anar Rzayev, presidente de la Agencia de Transporte Terrestre de Azerbaiyán (AYNA), durante una rueda de prensa sobre la aplicación del decreto presidencial para mejorar el transporte regular de pasajeros por carretera.
Rzayev anunció que este año se incorporarán más de 200 nuevos autobuses a la red de rutas.
«El transporte regular de pasajeros en Bakú y en todo el país se basa en un modelo de negocio primitivo que consiste únicamente en la recaudación de tarifas. En estas condiciones, las compañías buscan maximizar el número de pasajeros con el menor gasto posible, lo que inevitablemente genera problemas con el cumplimiento de horarios y el uso eficiente de la capacidad de los vehículos. Esto reduce drásticamente la calidad y la fiabilidad del servicio. Dado que las tarifas están reguladas por el Estado, es evidente que el modelo actual no es rentable. La recaudación no cubre los costes operativos ni permite renovar una flota envejecida», explicó.
El director de AYNA advirtió que el deterioro constante de la calidad del servicio socava la confianza de los pasajeros en el transporte público, obligándolos a preferir taxis y automóviles privados.
«Como resultado, vemos un aumento significativo de los vehículos privados en las calles y, en consecuencia, un agravamiento de los atascos», concluyó.


