Un debate sobre la educación inclusiva en Azerbaiyán ha puesto de manifiesto una contradicción entre los discursos políticos y las tendencias actuales de política pública.
Durante una sesión del comité de ciencia y educación del Milli Majlis, el diputado Jeyhun Mammadov subrayó la urgencia de ampliar el acceso para los niños con discapacidades. Citó estadísticas que muestran que, de los 60–70 mil niños en esta situación en el país, solo unos 12,000 están escolarizados. De ellos, 1,105 estudian en escuelas especializadas, 2,664 en internados y 7,750 reciben educación en casa. Según Mammadov, citado por Oxu.Az, actualmente operan unas 70 instituciones especializadas en todo el país, una cifra que consideró insuficiente, especialmente en las regiones.
“Se trata de una tendencia global que avanza rápidamente. Cada 39º niño en el mundo nace con limitaciones de salud, y esto se está haciendo visible poco a poco en Azerbaiyán también. Debemos pensar en ampliar las posibilidades de las escuelas inclusivas,” afirmó.
Sin embargo, la tendencia general parece ir en la dirección opuesta. En los últimos años, las escuelas especializadas se han estado cerrando en lugar de expandirse. Este verano, por ejemplo, la Escuela Especializada de Educación en el Hogar Nº 219 cerró sus puertas, y los maestros y estudiantes fueron reasignados a escuelas generales.
La contradicción pone de relieve un dilema sensible de política pública: mientras los legisladores enfatizan la importancia de ofrecer más oportunidades educativas a los niños con discapacidades, los cambios estructurales sobre el terreno sugieren una reducción de las opciones especializadas.
Para padres y educadores, la pregunta sigue siendo si la integración en las escuelas generales cubrirá las necesidades específicas de los niños, o si los dejará con menos recursos adaptados.


