Tres de cada cuatro productos alimenticios consumidos en Azerbaiyán son importados. Con alrededor del 75 % del mercado interno de alimentos dependiente de suministros externos, el país enfrenta una creciente vulnerabilidad en materia de seguridad alimentaria en comparación con sus vecinos regionales.
Los economistas advierten que este nivel de dependencia conlleva riesgos significativos. “Muchos de los productos básicos de nuestra canasta provienen del extranjero: carne, aceite, azúcar, cereales,” dijo el economista Fuad Ibragimov.
Ibragimov señaló que el uso ineficiente de las tierras agrícolas, la falta de infraestructura para los agricultores y la débil coordinación limitan la producción local. “Existen subsidios en papel, pero sin reformas sistémicas Azerbaiyán puede seguir siendo dependiente de las importaciones durante décadas,” agregó.
La diferencia con el pasado es notable. Azerbaiyán alguna vez exportaba frutas, verduras y vino en toda la URSS. Hoy, incluso productos básicos como el trigo y el arroz se importan en gran medida. Ibragimov también advirtió que concentrar recursos solo en el trigo podría afectar negativamente a otros sectores agrícolas. “Necesitamos una estrategia equilibrada y una mejor coordinación entre los ministerios de Economía y Agricultura,” señaló.
El diputado Vugar Bayramov, en declaraciones a KhazarTV, calificó la dependencia de los productos básicos importados como “un riesgo directo para la seguridad nacional”. Subrayó que la fuerte exposición a los mercados extranjeros deja a Azerbaiyán vulnerable a la volatilidad de precios y a las interrupciones en el suministro.
“Si los precios suben o se interrumpe el suministro en el extranjero, ¿qué pasa aquí? ¿Podemos alimentar a nuestra propia población?” preguntó Bayramov.
Las autoridades aseguran que las reformas están en marcha, incluidos programas para mejorar la productividad agrícola y reducir la dependencia de las importaciones. No obstante, los críticos señalan que el progreso es lento y que la producción interna aún no satisface la creciente demanda.
Para un país con tierras fértiles y una tradición agrícola sólida, la actual dependencia alimentaria de Azerbaiyán subraya la importancia de la planificación a largo plazo y de reformas prácticas para reforzar la seguridad alimentaria.


