Para muchos azerbaiyanos con discapacidades, encontrar trabajo sigue siendo una lucha cuesta arriba, obstaculizada por infraestructuras inaccesibles, educación limitada y prejuicios de los empleadores. Los expertos dicen que el cambio requiere no solo leyes, sino también aplicación, incentivos y un cambio de actitudes.
Casi 455.000 adultos viven con discapacidades en Azerbaiyán. El Estado ha introducido cuotas y multas para los empleadores que los ignoran, y creó un portal en línea para vender productos artesanales con normas fiscales simplificadas. Enmiendas recientes también abrieron nuevas oportunidades en instituciones culturales y sanitarias. Aun así, muchos permanecen excluidos. Ahmad Rahmanov del “Sindicato Independiente” afirma que los empleadores a menudo prefieren pagar multas antes que adaptar los lugares de trabajo, mientras que las inspecciones laborales rara vez supervisan el cumplimiento. Los ciudadanos vulnerables también tienen dificultades para costear mediación o asistencia legal cuando se les niega un empleo.
Aydin Khalilov del “Centro de Vida Independiente”, en declaraciones al periódico Kaspiy, pide un marco para los “negocios sociales”, junto con exenciones fiscales para empresas inclusivas y ajustes laborales financiados por el Estado. Advierte que la baja calidad de la educación y la falta de transporte accesible bloquean aún más las oportunidades.
Los expertos sostienen que solo un enfoque integral —que combine una aplicación más estricta, inversiones en infraestructura, reformas educativas y apoyo a las empresas sociales— puede hacer de la igualdad de empleo una realidad para los azerbaiyanos con discapacidades.


