El caso viral de un taxista en Bakú que colocó una lista de reglas dentro de su coche –incluyendo prohibiciones de comer, hablar por teléfono y tarifas adicionales por espera y carga– ha generado un debate público sobre si tales restricciones son legalmente válidas.
Abogados y expertos en transporte entrevistados por medios locales señalaron que, si bien los conductores pueden pedir a los pasajeros que sigan ciertas normas, no pueden imponer legalmente reglas privadas. “Los pasajeros celebran un contrato de transporte, y solo la ley o el proveedor oficial del servicio pueden definir las condiciones”, explicó un abogado.
La discusión puso de relieve una brecha clave en el mercado de taxis de Azerbaiyán: a diferencia de las aplicaciones de transporte en algunos países que especifican términos de servicio, la mayoría de los taxis locales operan sin directrices claras y estandarizadas para los pasajeros. Los expertos afirmaron que esto deja espacio para disputas y confusión.
Si bien muchos ciudadanos expresaron simpatía por los conductores que quieren mantener sus vehículos limpios y ordenados, los especialistas subrayaron que cualquier restricción vinculante debe provenir de la normativa, no de carteles escritos a mano dentro de los autos.
El debate refleja preguntas más amplias sobre la modernización de los servicios de taxi en Azerbaiyán, donde en los últimos años han crecido los llamados a fortalecer los derechos de los pasajeros y las protecciones para los conductores.


