En Azerbaiyán, la carrera por los últimos smartphones se ha convertido en un fenómeno social. Los compradores hacen fila durante la noche para ser los primeros en adquirir los nuevos modelos, incluso cuando los precios alcanzan entre 3.000 y 5.000 manats (1.760–2.940 dólares). Algunos incluso se endeudan solo para poseer el dispositivo más reciente. El sociólogo Elchin Bayramli dijo a Bizim.Media que esto está lejos de ser un comportamiento normal del consumidor:
“Vivir para la moda y perseguir cada tendencia es un síndrome psicológico. Las corporaciones globales explotan esta debilidad vendiendo productos a precios inflados. Los nuevos modelos suelen ser casi idénticos a los anteriores, con solo cambios menores en el diseño o las funciones, y aun así se comercializan a precios mucho más altos. Comprarlos de inmediato no es una elección racional: es un trastorno.”
Bayramli sostiene que este comportamiento refleja un problema social más profundo:
“En nuestra sociedad, la gente trata de demostrar su valía con posesiones —teléfonos, autos, ropa— en lugar de con valores, intelecto o cultura. Quienes corren a comprar un teléfono de 5.000 o 6.000 manats ni siquiera usan todas sus capacidades. Solo hacen llamadas y envían mensajes simples que podrían hacerse con un dispositivo de 300 dólares. La compra es principalmente para aparentar, no por necesidad.”
Según el sociólogo, esta búsqueda de símbolos de estatus está vinculada a un “vacío interior”:
“Es una forma de lavado de cerebro, un sistema de zombificación. Las personas con vacíos morales o emocionales intentan validarse a través de objetos. Esto es una señal de problemas psicológicos serios y necesitan ayuda profesional.”
Bayramli subrayó que el verdadero valor no se mide por lo que alguien posee, sino por su ética, educación y profundidad cultural.


