Tras siete años de exenciones fiscales, el sector privado no petrolero de Azerbaiyán enfrenta una pregunta crítica: ¿volverá el impuesto sobre la renta en 2026?
La moratoria, introducida en 2019 para sacar los salarios de la sombra, ha apoyado el emprendimiento y fomentado el empleo formal. Las estadísticas oficiales muestran que casi 1,78 millones de personas trabajan ahora con contratos laborales registrados, un aumento significativo en comparación con los años previos a la reforma. Los expertos atribuyen a la exención fiscal una mayor formalización y alivio de la presión sobre las pequeñas y medianas empresas. Pero con la exención a punto de expirar, el debate se intensifica.
El exministro de Finanzas Fikret Yusifov dijo al periódico Kaspi que el gobierno aún no ha definido su posición, aunque las previsiones presupuestarias estatales ya anticipan un aumento de casi el 30 % en los ingresos por impuesto sobre la renta el próximo año.
El economista Eldaniz Amirov cree que el repunte no puede explicarse únicamente por el crecimiento salarial, la creación de empleo o la inflación.
“La explicación más probable es que se levante la exención, lo que significa que todos los salarios del sector privado no petrolero volverán a estar sujetos a un impuesto del 14–25 %”, señaló.
Si la moratoria termina, tanto trabajadores como empleadores asumirán nuevos costos. Algunas empresas podrían aumentar los salarios para compensar la carga, mientras que otras podrían reducir personal para gestionar gastos.
El diputado Vugar Bayramov advierte contra el riesgo de que las empresas regresen a la economía sumergida y defiende una tributación gradual en lugar de un cambio abrupto.
Ahora el gobierno enfrenta un delicado equilibrio: garantizar ingresos estables sin socavar los avances en transparencia y el crecimiento empresarial logrados en los últimos siete años.

