Cada vez más países aprueban leyes que permiten la eutanasia, procedimiento médico que ofrece a los pacientes incurables la posibilidad de poner fin voluntariamente a su vida. Bélgica, Países Bajos, Canadá, España, Suiza y Australia ya han legalizado esta práctica, otorgando a sus ciudadanos el derecho a una “muerte digna”. En Azerbaiyán, sin embargo, como en muchos países postsoviéticos, el tema sigue siendo objeto de estricta prohibición y de debate ético.
El médico emérito de Azerbaiyán y diputado del Milli Majlis Rashad Mahmudov declaró a Bizim.Media que la eutanasia es una cuestión extremadamente sensible, con múltiples dimensiones éticas y médicas.
“A mi juicio, la prioridad debe ser aliviar el dolor y el sufrimiento del paciente y garantizarle condiciones confortables en sus últimos días de vida. Para ello, en nuestro país es fundamental reforzar los servicios de cuidados paliativos y ampliar las posibilidades de tratamiento y acompañamiento en condiciones humanas y sin dolor”, señaló.
El parlamentario advirtió también de los riesgos potenciales de una legalización: “Los argumentos a favor hablan del derecho de una persona a decidir sobre su vida y liberarse del sufrimiento insoportable. Pero no podemos olvidar que esto puede derivar en presiones sociales, abusos y mayor riesgo para grupos vulnerables. La misión del médico es proteger la vida, acompañar al paciente hasta el final con todos los medios médicos y sociales disponibles”.
Respecto a una posible legalización en Azerbaiyán, Mahmudov indicó que el debate solo podría darse tras amplias consultas sociales y estudios jurídicos y médicos profundos. Por ahora, el foco debe estar en el desarrollo de los cuidados paliativos y en mejorar la calidad de vida de los pacientes graves.


