Se está desarrollando un mecanismo para introducir tarifas reducidas en el transporte público para grupos vulnerables, estudiantes y pensionistas. Una encuesta realizada en Bakú mostró claramente que tanto los jóvenes como las personas mayores consideran esta medida una necesidad urgente.
Los estudiantes sugieren como mejor opción un abono semanal con viajes ilimitados, mientras que los pensionistas subrayan que cada ahorro, por pequeño que sea, representa un apoyo significativo dada su situación económica.
A nivel internacional, los descuentos son comunes. En Alemania, por ejemplo, los estudiantes pagan una tasa simbólica cada semestre y viajan ilimitadamente en transporte público con su carnet universitario, mientras que los jubilados disponen de abonos mensuales a precios reducidos.
Expertos consideran que el Ministerio de Ciencia y Educación de Azerbaiyán podría, en colaboración con universidades y agencias de transporte, implementar beneficios adicionales para estudiantes. Más de 200 mil alumnos utilizan transporte público a diario, lo que hace que las subidas de tarifas impacten directamente en ellos. Además, insisten en que los descuentos deben aplicarse también en las regiones.
Según el experto en educación Elchin Efendi, la expansión del pago sin efectivo en las provincias abrirá nuevas oportunidades: tanto estudiantes como jubilados ya cuentan con tarjetas bancarias, lo que permitirá aplicar automáticamente las reducciones. Sin embargo, la implantación completa solo será posible con la transición total al sistema cashless en el transporte público.


