El nacimiento de un bebé es una felicidad inmensa para cualquier familia, pero detrás de esa emoción se esconden gastos considerables que empiezan desde los primeros días del embarazo y se prolongan hasta el parto. En muchos casos, representan una verdadera prueba para la economía familiar.
La ginecóloga Tarana Hasanova subraya que incluso en hospitales públicos ciertos análisis no están cubiertos por el seguro médico obligatorio. “Los estudios genéticos rondan los 200 manats o más, mientras que un chequeo de infecciones supera los 100 manats”, explica.
Optar por una clínica privada implica un gasto adicional: el seguimiento del embarazo cuesta alrededor de 1.000 manats y el parto no baja de esa cifra. Además, a partir del sexto mes pueden surgir complicaciones que requieran consultas y pruebas extra, incrementando aún más los costos.
El doctor Raúl Azimov recuerda la importancia de los estudios de detección prenatal: pruebas de cribado en el primer trimestre, tests NIPT, test de tolerancia a la glucosa en la semana 24–28… todos ellos suponen más gastos. El parto natural oscila entre 900 y 1.600 manats, mientras que una cesárea puede ir de 1.200 a 3.000 manats.
Desde la Agencia Estatal de Seguro Médico, Leyla Latifova aclara que en hospitales públicos la mayor parte de consultas, pruebas y el propio parto están cubiertos. Se incluyen análisis de sangre, control de presión, pruebas de hepatitis y sífilis, partos naturales y cesáreas estándar. También la atención del recién nacido en incubadora, si es necesaria, corre a cargo del Estado.
En solo seis meses de este año, en el marco del seguro público, se realizaron más de 14.700 partos naturales y más de 15.000 cesáreas.
En conclusión: dar a luz en Azerbaiyán puede costar desde casi nada en hospitales públicos hasta varios miles de manats en clínicas privadas, lo que convierte la llegada de un hijo en un reto económico para muchos padres.


