En otoño, las ventas de bebidas energéticas se disparan, pero los médicos advierten que el impulso temporal de energía puede tener consecuencias graves para la salud.
Según informó Oxu.Az, citando a kp.ru, el efecto principal proviene de la cafeína y la taurina. La cardióloga Yulia Frolova explicó que, en una dieta normal, la taurina se consume en cantidades seguras y ayuda a mantener el tono vascular, pero en exceso sobre carga el corazón. Su consumo regular puede provocar alteraciones del ritmo cardíaco e incluso arritmias peligrosas.
La neuróloga Elena Surskaya señaló que el efecto de los energéticos es breve y que, con el consumo frecuente, el organismo desarrolla tolerancia: se necesita una dosis mayor para sentir el mismo efecto. Si la persona deja de consumirlos de forma repentina, aparecen síntomas de “abstinencia” como dolor de cabeza, irritabilidad, fatiga y falta de concentración.
El sistema nervioso reacciona con especial sensibilidad. En personas con trastornos de ansiedad, los energéticos intensifican la tensión interna y pueden desencadenar ataques de pánico o provocar ansiedad crónica.
Los especialistas consideran que estas bebidas están contraindicadas para mujeres embarazadas, adolescentes, pacientes con enfermedades cardiovasculares y personas que sufren migrañas, ya que el cuerpo en esas condiciones no tolera bien la estimulación intensa.


