Según el economista Eldaniz Amirov, Azerbaiyán espera recaudar 2.570 millones de manats en impuesto sobre la renta personal en 2026, lo que supone un incremento del 29% respecto a este año.
Explicó que el aumento no se debe únicamente al crecimiento salarial, la creación de nuevos empleos, la inflación o los cambios en las tasas. El factor principal es la expiración de una exención fiscal de siete años introducida en 2019. Aquella medida había eximido del impuesto sobre la renta a los salarios de hasta 8.000 manats en el sector no petrolero y no estatal.
A partir del 1 de enero de 2026, esos ingresos volverán a estar sujetos a impuestos. Se espera que la medida aumente significativamente los ingresos presupuestarios, aunque también eleve la carga fiscal de los empleados afectados.
La exención original fue diseñada para estimular el empleo en la economía no petrolera, un objetivo que el gobierno consideraba crucial para diversificarse más allá de los hidrocarburos.


