En los últimos años, el segmento azerbaiyano de las redes sociales se ha llenado de contenidos médicos: desde consejos sobre el uso de vitaminas hasta planes completos de tratamiento para enfermedades concretas. Si bien en algunos casos los emiten médicos, con frecuencia proceden de farmacéuticos.
El doctor en ciencias médicas Adil Geibulla subraya que un farmacéutico, por experimentado que sea, no tiene derecho a sustituir al médico. Según explica, los médicos reciben una formación de años, estudian farmacología, farmacogenética y farmacodinámica, conocen los efectos secundarios y las interacciones de los fármacos. Algunas combinaciones pueden potenciarse o resultar tóxicas, y solo un especialista puede evaluar la seguridad de su uso.
Geibulla recuerda que, aunque la ley prohíbe alterar recetas médicas, en las farmacias a menudo se aprovechan de vacíos legales y se cometen irregularidades. Para él, la función del farmacéutico es preparar medicamentos y controlar su circulación legal, no prescribir tratamientos.
El terapeuta y hepatólogo Zaur Orudzhev coincide en que el tratamiento en línea es particularmente peligroso. Los pacientes suelen describir sus síntomas de forma muy breve, lo que puede conducir a diagnósticos erróneos. Algunos perciben una mejoría gracias al efecto placebo, pero otros sufren graves consecuencias. El médico cita casos de pacientes que desarrollaron hepatitis tóxica debido al consumo incontrolado de medicamentos.
El Centro de Peritaje Analítico del Ministerio de Sanidad advierte de que la publicidad de medicamentos sujetos a receta, de métodos de tratamiento no aprobados o de complementos alimenticios sin información adecuada está sujeta a multas de 300–500 manats para funcionarios y 1000–2000 manats para entidades jurídicas. Además, la Ley de Medicamentos prohíbe expresamente a los ciudadanos pedir fármacos por Internet: las dosis y reglas de aplicación deben ser determinadas por un especialista y los medicamentos adquiridos en farmacias con receta.
En cuanto al marco legal, la abogada Afifa Askerova-Kazandzhi recuerda que la Ley de Publicidad impone límites estrictos a los contenidos sobre fármacos de venta libre. Está prohibido crear en personas sanas la sensación de necesidad del producto, dar garantías de seguridad o eficacia, o presentarlo como suplemento alimenticio. También se prohíbe su distribución gratuita o las campañas vinculadas a servicios médicos.
La jurista concluye que si un farmacéutico o un médico ofrece en redes sociales recomendaciones específicas para una enfermedad, ello constituye actividad médica. Según la Ley de Actividad Médica Privada, ejercerla sin licencia está prohibido en Azerbaiyán.


