Una familia en el sur de Azerbaiyán fue privada del derecho a registrar a su hijo recién nacido con el nombre Alikhan, después de que las autoridades civiles de la ciudad de Julfa se negaran a emitir un certificado de nacimiento. El caso ha reavivado la indignación por las restricciones impuestas a los nombres túrquicos en Irán.
Según el padre, el niño nació el 2 de junio, pero más de 85 días después la familia aún no dispone de documentos oficiales porque las autoridades alegan que el nombre no figura en el registro estatal y es de “origen túrquico-árabe”. Sin certificado de nacimiento, el bebé no puede recibir vacunas ni atención médica básica, lo que pone en riesgo su salud.
No se trata de un caso aislado. Las minorías étnicas en Irán, especialmente los turcos azerbaiyanos, han enfrentado durante años restricciones al uso de sus nombres tradicionales. La controversia ya ha impulsado la campaña “El nombre de mi hijo”, que ha reunido más de 15.700 firmas para exigir el fin de la prohibición.
El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, ya había respondido anteriormente a la protesta pública ordenando a la Oficina Nacional de Registro Civil revisar las normas vigentes y eliminar las restricciones discriminatorias. Sin embargo, las familias siguen denunciando rechazos, lo que genera dudas sobre la aplicación de la directiva presidencial.
Los expertos advierten que estas prácticas no solo violan las normas internacionales de derechos humanos, sino que también contradicen la propia constitución iraní, que garantiza igualdad de derechos a todos los ciudadanos sin importar su origen étnico.


