El analista político Vladímir Kopchak, en declaraciones a Novosti Kavkaza, puso en duda la posibilidad de un avance en las relaciones entre Moscú y Bakú, incluso si el presidente ruso Vladímir Putin y el presidente azerbaiyano Ilham Aliyev se reúnen en los márgenes de las próximas cumbres. Kopchak señaló que la cobertura mediática de estos encuentros suele reducirse a “fragmentos de imágenes —quién sonrió, quién se sentó, quién se abrazó—”, pero recalcó que falta contenido político real. “No creo que este formato, o estas circunstancias, permitan un resultado constructivo”, afirmó.
Ekaterimburgo y Zangezur
El analista argumentó que la crisis en las relaciones ruso–azerbaiyanas no puede “minimizarse” a medio plazo. Lo vinculó a cuestiones no resueltas, entre ellas el incidente del avión de Ekaterimburgo y las obligaciones de Armenia sobre el corredor de Zangezur.
“La salida es la misma que la entrada —admitir responsabilidad, pagar indemnización, castigar a los culpables de Ekaterimburgo”, señaló Kopchak.
Al mismo tiempo, sugirió que Moscú intenta modificar sus instrumentos de presión tanto sobre Bakú como sobre Ereván, aunque con efecto limitado.
El papel de Washington
Kopchak subrayó que Estados Unidos es el factor decisivo en el rumbo futuro de Armenia. Argumentó que es poco probable que Bruselas moldee los acontecimientos, mientras que Washington adopta un enfoque mucho más pragmático.
“Si EE.UU. instala campamentos de construcción y equipos a lo largo de la carretera por Meghri, no creo que nadie en Ereván se resista”, afirmó.
Según él, el cálculo de Azerbaiyán es que bajo Donald Trump, Armenia no tendrá más remedio que permitir la apertura del corredor. No obstante, añadió una nota de cautela: “Quiero que la línea de Azerbaiyán sea la correcta, pero tengo serias dudas. El proceso puede empezar, pero no estoy convencido de que produzca resultados rápidos.”


