Consejo Editorial de Azerbaijan.US
En Armenia, el debate sobre la posible apertura de fronteras con Turquía y Azerbaiyán está cada vez más condicionado por escenarios basados en el miedo en lugar de evaluaciones realistas de la economía regional. El economista Razmik Terteryan, en declaraciones a Sputnik Armenia, afirmó que el mayor desafío no serían las importaciones agrícolas, sino el turismo.
Sostuvo que Turquía, un país que atrae a más de 60 millones de visitantes al año, podría “captar por completo” el mercado turístico de Armenia invirtiendo en hoteles e infraestructura.
Según sus palabras, los inversores turcos podrían incluso expandirse a la vivienda, la manufactura y las licitaciones públicas, remodelando eventualmente la economía armenia.
Terteryan fue más allá, advirtiendo de un cambio demográfico. Sugirió que Turquía o Azerbaiyán podrían traer trabajadores extranjeros de países de mayoría musulmana, lo que con el tiempo conduciría a matrimonios mixtos y, en su opinión, a una mayor población musulmana en Armenia.
Su receta fue llamativa: imponer normas de licencia especiales y restricciones a las empresas turcas y azerbaiyanas, al tiempo que se otorgan “mayores privilegios” a compañías rusas, iraníes, chinas y europeas.
El comentario refleja un patrón más amplio dentro del discurso político en Ereván: presentar el comercio regional como una amenaza de suma cero en lugar de una oportunidad.
Incluso la observación optimista del presidente del Parlamento, de que armenios y azerbaiyanos empezarían a comerciar “cinco minutos” después de un acuerdo de paz, fue desestimada por Terteryan como poco realista, insistiendo en que las barreras psicológicas y legales podrían tardar años en superarse.
Tales narrativas reproducen el viejo hábito armenio de justificar el aislamiento económico como una forma de “protección”.
En lugar de reconocer los beneficios de los mercados abiertos, la retórica presenta a los vecinos como peligros existenciales, recurriendo una vez más a patrocinadores externos para una supuesta salvación económica.
Esta postura defensiva resalta una verdad más profunda: para el liderazgo armenio, la apertura de fronteras tiene menos que ver con la integración y la prosperidad que con mantener el control sobre un relato basado en el miedo.
Este editorial refleja la posición del Consejo Editorial de Azerbaijan.US, que aboga por la justicia, la dignidad y la responsabilidad en las prácticas sociales en todo Azerbaiyán.


