Saturday, March 21, 2026
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No Más Latigazos del Kremlin: Cómo Bakú Planea su Nueva Normalidad

En Novosti Kavkaza, el analista Farhad Mammadov afirmó que la reciente entrevista del presidente Ilham Aliyev con Al Arabiya marcó un punto de inflexión: Azerbaiyán está estableciendo una “nueva normalidad” pragmática en sus relaciones con Rusia, basada en claridad histórica, pragmatismo transaccional y una estrategia euroasiática más amplia.

La historia llamada por su nombre

Mammadov subrayó que la referencia de Aliyev a la invasión del Ejército Rojo de 1920 como una ocupación no era nueva en la narrativa de Bakú. Está incorporada en los libros de texto y en la declaración de independencia de 1991. La novedad, argumentó, radica en el intento de Moscú de reformular este episodio como “guerra civil” o “entrada voluntaria”. Para Azerbaiyán, el tema está zanjado: “La historia es una ciencia precisa. La ocupación debe llamarse ocupación.”

La reacción rusa — y la distracción MGIMO

Algunos comentaristas rusos intentaron torcer las palabras de Aliyev en una crítica a la carrera soviética de Heydar Aliyev. Mammadov desestimó esto como ruido propagandístico, señalando que Azerbaiyán no borra su pasado soviético — lo asume, incluyendo su propia conmemoración nacional del Día de la Victoria. Lo que Bakú rechaza, enfatizó, es el hábito de Moscú de dar lecciones a sus vecinos mientras evita confrontar su propia identidad nacional no resuelta entre “imperial” y “federal”.

Una “nueva normalidad” con Moscú

Según Mammadov, las relaciones con Rusia están saliendo de una fase emocional hacia un pragmatismo estructurado:

  • Si no se produce una reunión Aliyev–Putin al margen de las próximas cumbres (como en China), se esperan mayores riesgos de episodios de escalada, como las tensiones de Ekaterimburgo.

  • Si la reunión ocurre, podría enmarcar una relación más transaccional centrada en la economía — pero sin retroceder en las líneas rojas de Azerbaiyán.

Mammadov señaló que Bakú ya ha planteado directamente a funcionarios rusos cuestiones sensibles: informes de azerbaiyanos sometidos a purgas laborales, presiones empresariales y la evasión de Moscú sobre la narrativa de la tragedia de AZAL, que contrasta con el precedente de Azerbaiyán de disculpa rápida y compensación tras derribar un helicóptero ruso.

Las “duchas de contraste” del Kremlin

Mammadov describió la política rusa como una mezcla de “torres” rivales y una autoridad central que prefiere dejar las contradicciones sin control. El resultado es una diplomacia de “ducha de contraste”: oscilaciones de calidez a presión diseñadas para desestabilizar. La respuesta de Azerbaiyán: responder constructivamente a pasos constructivos, firmemente a los destructivos, y evitar ser arrastrado a juegos faccionales.

OCS: no un bloque, sino una plataforma

De cara a la cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), Mammadov señaló que tanto Azerbaiyán como Armenia han mostrado interés en la membresía. El obstáculo, dijo, no radica en principios, sino en las rivalidades India–Pakistán: la cercanía de Bakú a Islamabad y el no reconocimiento de Armenia por parte de Pakistán complican el cálculo.

Aun así, subrayó, la OCS no es un bloque militar como la OTAN; es una plataforma para diálogo de seguridad e iniciativas económicas, especialmente la integración digital promovida por China. Eso, argumentó, deja espacio para que los países participen en la OCS mientras mantienen asociaciones occidentales.

Después del Grupo de Minsk: consolidar la paz

Mammadov celebró la disolución del Grupo de Minsk de la OSCE como la señal más clara hasta ahora de que el proceso de paz avanza. Con declaraciones presenciadas por Estados Unidos ya sobre la mesa, advirtió que cualquier gobierno armenio que intente retractarse del reconocimiento de la integridad territorial chocará no solo con Bakú, sino con la memoria de Washington del compromiso.

Andamiaje regional

Por ahora, Mammadov ve valor en trilaterales prácticos — Azerbaiyán–Turquía–Georgia, Azerbaiyán–Uzbekistán–Turkmenistán e incluso posibles Azerbaiyán–Georgia–Ucrania o Rumanía (Constanza) — para mantener vivo el comercio y el tránsito. Con el tiempo, cree, la disuasión pasará a actores globales más grandes, con los triángulos centrados más en la geoeconomía.

La conclusión

La línea de Mammadov es clara: Azerbaiyán no jugará a los juegos de Moscú de negación histórica o intriga faccional. Llamará a la historia por su nombre, establecerá hechos que fuercen reacciones y construirá equilibrio a través de múltiples plataformas — GUAM, OCS, trilaterales — mientras hace que la paz con Armenia sea irreversible.

“Ninguna cultura impuesta, ninguna huella coercitiva. El comercio está bien. La presión no lo está,” concluyó Mammadov.

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