Para muchos azerbaiyanos, un coche es más que transporte: representa confort y estatus social. Pero convertir esa aspiración en realidad con un préstamo bancario suele salir caro.
El experto en transporte Radji Gulamirov dice que hay tres obstáculos que todo comprador debe considerar antes de firmar un contrato. Primero, las tasas de interés son castigadoras.
“Un coche de 20.000–25.000 manats puede terminar costando 35.000–40.000 manats cuando se paga el préstamo en cuatro o cinco años”, dijo a Milli.az.
Segundo, la entrada es elevada.
Los bancos suelen exigir un pago inicial del 30–50 %. Para un coche de 25.000 manats, eso significa reunir 7.000–12.000 manats en efectivo antes de recibir las llaves.
Tercero, los préstamos rara vez aplican a coches usados.
La mayor parte de la financiación está ligada a vehículos nuevos de concesionario. Quienes quieren modelos de segunda mano suelen encontrar opciones de crédito limitadas o inexistentes, lo que les obliga a pagar en efectivo.
A pesar de esas barreras, el mercado de usados sigue dinámico. Los compradores con presupuesto ajustado prefieren Hyundai Accent y Kia Cerato, mientras que los de mayor poder adquisitivo se inclinan por Toyota Prado, Lexus RX y Mercedes-Benz Clase E y C. Los fabricantes chinos —incluidos Chery, Haval, Geely y nuevos actores como Changan y BYD— también están ganando terreno.
Gulamirov prevé que las marcas chinas solo se fortalecerán en el mercado de segunda mano en los próximos años.

