¿Por qué hay medicamentos disponibles en Azerbaiyán que no pueden encontrarse en los mismos países que figuran como sus productores?
Es una paradoja que muchos consumidores han notado, generando dudas sobre la autenticidad, los estándares y la lógica de los mercados farmacéuticos. En farmacias locales aparecen fármacos etiquetados como procedentes de Alemania, Francia o Italia, aunque en las páginas web extranjeras –o en esos mismos países– no se encuentren.
Para muchos azerbaiyanos, esto despierta sospechas. Algunos se inclinan por los genéricos más baratos, otros prefieren comprar directamente en farmacias en lugar de hacerlo en línea para asegurar la responsabilidad.
El farmacéutico Galib Mammadov explicó a KhazarTV que la situación tiene explicaciones sencillas.
“El punto clave son las marcas. Cada medicamento existe en dos formas: de marca y genérico. Los medicamentos de marca tienen el mismo nombre en todo el mundo, mientras que los genéricos pueden tener distintos nombres según el país”, dijo.
Agregó que los consumidores a menudo no encuentran el mismo producto en el extranjero porque lo buscan bajo su nombre comercial local.
Los sistemas regulatorios también influyen.
“Cada país tiene sus propios estándares de registro. Algunos medicamentos no cumplen los requisitos en un país pero están completamente autorizados en otro. Es una práctica normal”, afirmó Mammadov.
La estrategia comercial también desempeña un papel: las empresas suelen cambiar el nombre de los genéricos para mercados específicos con el fin de aumentar las ventas.
El experto médico Rasif Baghirov señaló que estas prácticas son comunes en todo el mundo.
“Hay casos en los que la producción continúa exclusivamente para mercados extranjeros incluso después de que las ventas terminan en el país de origen. Por ejemplo, algunas fábricas turcas producen medicamentos solo para Azerbaiyán. No están disponibles en Turquía, pero cumplen con los estándares locales aquí”, dijo.
Los especialistas aconsejan a los consumidores mirar más allá de las marcas y enfocarse en los principios activos –los componentes químicos que determinan la eficacia de un fármaco.


