La entrevista del presidente Ilham Aliyev con Al Arabiya provocó intensas reacciones en Moscú después de que describiera la entrada del Ejército Rojo en Azerbaiyán en abril de 1920 como una “ocupación”. Pero según el analista político azerbaiyano Farhad Mammadov, la declaración no estaba dirigida directamente a Rusia — era una aclaración histórica basada en hechos y contexto.
La historia como contexto, no como provocación
Mammadov subrayó que las palabras de Aliyev respondían a una pregunta sobre Najicheván y el corredor de Zangezur, no sobre la Rusia actual.
“Aliyev proporcionó una referencia histórica basada en documentos verificables — las órdenes del general Tujachevski, los ultimátums al parlamento, la entrada del 11.º Ejército Rojo,” explicó Mammadov. “Se trataba de por qué Najicheván quedó separado, no de un golpe político contra Moscú.”
Recordó que la Declaración de Independencia de Azerbaiyán de 1991 ya definía 1920 como una ocupación y nombraba al Estado moderno como sucesor legal de la República Democrática de Azerbaiyán (RDA), que sobrevivió apenas 23 meses antes de ser extinguida por las tropas soviéticas.
A diferencia de los países bálticos, añadió Mammadov, Azerbaiyán no niega su período soviético:
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La RSS de Azerbaiyán existía como entidad estatal antes de unirse a la URSS en diciembre de 1922.
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Azerbaiyán honra a sus veteranos de la Segunda Guerra Mundial; el 9 de mayo es un día nacional de recuerdo.
“Es nuestra propia festividad, no la de Moscú,” dijo Mammadov. “Respetamos nuestra historia, pero no distorsionaremos cómo se perdió la independencia.”
La reacción de los medios rusos
El analista señaló que funcionarios rusos y medios cercanos al Estado reaccionaron con furia, presentando la observación de Aliyev como anti-rusa. Pero argumentó que esto refleja nostalgia imperial más que realidad.
“Lo que irrita a Moscú no es el término ‘ocupación’ en sí, sino el recordatorio de que las repúblicas del Cáucaso Sur fueron cofundadoras de la Unión Soviética, no sujetos pasivos,” dijo Mammadov.
De la historia compartida a las tensiones actuales
La controversia surge en el contexto de la crisis más grave entre Rusia y Azerbaiyán en décadas — desencadenada por el derribo de un avión de pasajeros azerbaiyano sobre territorio ruso a principios de este año.
Mammadov dijo que Bakú esperaba que Moscú asumiera responsabilidad después de que la investigación conjunta dejara claros los hechos. En cambio, las autoridades rusas se resistieron, insistiendo en que Azerbaiyán también debía culpar a Ucrania por activar el sistema de defensa aérea.
“La seguridad de los cielos sobre territorio ruso es responsabilidad de Rusia,” argumentó. “Si no pueden garantizarla, deberían cerrar su espacio aéreo. Lo que hizo Azerbaiyán tras el derribo accidental de un helicóptero ruso en 2020 muestra la diferencia: disculpa inmediata del presidente, compensación a las familias y rendición de cuentas.”
Calificó la postura de Moscú de “absolutamente inadecuada” y advirtió que al negarse a resolver el asunto, Rusia corre el riesgo de la internacionalización del caso a través de la OACI e incluso de tribunales internacionales una vez expiren los plazos de la investigación.
El factor Ucrania
La referencia de Aliyev a la ocupación también coincidió con un renovado apoyo a la integridad territorial de Ucrania — una posición que Azerbaiyán mantiene desde 2022. Mammadov recordó que Aliyev firmó un documento de asociación estratégica con Kiev semanas antes de la declaración de alianza con Moscú.
“Siempre ha habido paridad,” dijo. “Bakú nunca ha permitido que su territorio se utilice contra Rusia, ni en el Caspio ni en tierra. Pero al mismo tiempo, hemos apoyado de forma constante la soberanía de Ucrania.”
La dimensión humana
Mammadov enfatizó que, más allá de los líderes, la opinión pública azerbaiyana y la diáspora sienten cada giro en las relaciones. Millones de azerbaiyanos en Rusia reaccionan emocionalmente ante la discriminación o la presión.
“Cada arresto o expulsión genera profunda preocupación,” afirmó. “La diáspora no son sólo migrantes — es parte del puente cultural y humano entre ambos países. Por eso las provocaciones son tan dañinas.”
Recordó la ironía de que Rusia, al mismo tiempo que otorga premios a políticos de origen azerbaiyano, apunte contra otros con arrestos o acoso.
La pérdida de influencia de Rusia
Según Mammadov, Moscú desperdició su posición fuerte después de la guerra de 44 días en Karabaj:
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Ya no tiene un papel de seguridad entre Bakú y Ereván después de que Armenia invitara a la asociación de EE. UU.
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Sólo mantiene un rol de transporte a través de la concesión de Ferrocarriles Rusos en Armenia.
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Su papel como mediador exclusivo colapsó una vez que Aliyev y Pashinyan firmaron acuerdos en Washington bajo auspicios estadounidenses.
“Esto fue desagradable para Rusia, pero no pudo protestar porque el garante era Trump — y nadie, incluido Putin, quiere un conflicto abierto con él,” dijo Mammadov.
Hacia una “nueva normalidad”
De cara al futuro, Mammadov dijo que las relaciones no volverán a su antiguo formato.
“O avanzamos hacia una nueva normalidad gestionada — pragmática, con crisis localizadas — o caemos en una confrontación con riesgos constantes de escalada, como en Ekaterimburgo,” advirtió.
La próxima cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en China puede ofrecer un escenario para un encuentro entre Aliyev y Putin. Pero incluso si se produce dicho contacto, Mammadov sostuvo que la relación será diferente:
“Ya no más cercanía emocional, ya no más ilusiones,” dijo.
“Sólo cooperación pragmática — o confrontación.”
Conclusión
Para Bakú, la “lección de historia” de Aliyev no fue una provocación sino una declaración de hechos: Azerbaiyán fue ocupado en 1920, recuperó su independencia en 1991 y no blanqueará su pasado para proteger las sensibilidades de Moscú.
Al mismo tiempo, Azerbaiyán busca relaciones constructivas con Rusia — pero sólo sobre la base del respeto mutuo y la responsabilidad, no de la negación imperial.


