El aumento de precios en los comedores universitarios de Azerbaiyán está complicando la vida cotidiana de los estudiantes. Platos simples como té, café o sándwiches cuestan casi lo mismo que en los restaurantes de la ciudad, lo que ha generado malestar entre los jóvenes.
Muchos afirman que sus becas no alcanzan para cubrir comida y necesidades básicas.
“Los precios en los comedores universitarios son excesivos. Esto afecta no solo a nosotros, sino también a nuestras familias. Si hay varios estudiantes en casa, la carga es enorme. Incluso un té con panecillo cuesta al menos 5 manats al día”, comenta una estudiante.
La calidad de la comida también deja mucho que desear.
“Gastamos entre 5 y 10 manats diarios, dependiendo de la universidad. Muchas veces la comida es mediocre, pero los precios siguen siendo altos. Si quieres algo de calidad, debes gastar mucho más”, añade otro estudiante.
El experto en educación Sabuhi Abdullayev sostiene que la oferta y los precios no responden a las necesidades reales de los estudiantes.
“En la mayoría de los comedores no hay menús completos, solo comida rápida. En Turquía, por 1 o 2 manats puedes tener una comida con sopa y té, pero en Azerbaiyán eso es imposible”, señala.
Según Abdullayev, las universidades suelen culpar a los operadores privados por los precios, aunque la situación también afecta la atracción de estudiantes extranjeros.
“Un estudiante gasta entre 150 y 200 manats al mes solo en comida, lo que absorbe casi toda la beca”, explica.
El representante de la Universidad de Arquitectura y Construcción de Azerbaiyán, Nicat Abdullayev, informó que los comedores están gestionados por empresarios privados, pero supervisados por una comisión especial.
En la Universidad Estatal Pedagógica y la Universidad de Turismo y Gestión de Azerbaiyán, las autoridades aseguran que los precios se adaptan al presupuesto estudiantil y buscan responder a las necesidades sociales.


