Durante la 151ª Asamblea de la Unión Interparlamentaria (UIP) celebrada en Ginebra, la presidenta del Milli Majlis, Sahiba Gafarova, destacó la transformación de Azerbaiyán de receptor de ayuda humanitaria a donante activo que apoya iniciativas de socorro global.
En la sesión titulada “Respetar las normas humanitarias y apoyar la acción humanitaria en tiempos de crisis”, Gafarova llamó la atención sobre los desafíos humanitarios que Azerbaiyán sigue enfrentando tras el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, en particular el problema de las minas terrestres y las personas desaparecidas.
“Desde 2020, más de 400 azerbaiyanos han muerto o resultado heridos por minas colocadas durante los años de ocupación”, afirmó. “Estos restos de guerra no solo ponen en peligro vidas humanas, sino que también dañan el medio ambiente, contaminan el suelo y el agua, destruyen la biodiversidad y dificultan el uso de tierras fértiles.”
Gafarova subrayó que el desminado humanitario constituye una parte esencial tanto de la política de seguridad nacional como de los esfuerzos de restauración ambiental. Explicó que la reconstrucción de los territorios liberados se basa en los principios del desarrollo sostenible, integrando “pueblos inteligentes” y “zonas de energía verde”.
Recordó que a principios de la década de 1990 casi un millón de azerbaiyanos se convirtieron en refugiados o desplazados internos, lo que calificó de “profunda tragedia humanitaria” para un país de solo ocho millones de habitantes.
“Gracias a una acción gubernamental constante y al apoyo internacional, Azerbaiyán respondió a las necesidades urgentes de su población desplazada”, señaló. “Hoy, más de 50.000 personas han regresado a vivir, trabajar y estudiar en los territorios liberados —un testimonio de la voluntad política y el compromiso humanitario bajo el liderazgo del presidente Ilham Aliyev.”
Gafarova también destacó la firma en agosto de 2025 de la Declaración Conjunta y el inicio del tratado de paz entre Azerbaiyán y Armenia en Washington, calificándolo de “paso histórico hacia el fin de décadas de conflicto”.
“Este acuerdo demuestra que incluso los conflictos prolongados pueden resolverse mediante el diálogo y la voluntad política”, concluyó.


