Según la ley de pensiones de Azerbaiyán, el cónyuge sobreviviente puede recibir la pensión de su pareja fallecida en lugar de la suya propia. Pero este derecho solo se aplica una vez que la persona ha alcanzado la edad oficial de jubilación. No se permiten pagos dobles, lo que obliga a las familias a tomar una decisión difícil.
Esto crea un vacío doloroso para quienes pierden a su cónyuge pensionista antes de jubilarse ellos mismos. Las mujeres de entre 55 y 65 años que nunca trabajaron formalmente son particularmente vulnerables. Cuando sus maridos mueren, pierden su principal fuente de ingresos y quedan sin red de seguridad. El parlamentario Fazil Mustafa, en declaraciones a Bizim.Media, pidió a los legisladores que abordaran el problema, subrayando que las viudas no deben quedarse sin apoyo tras años de vida familiar compartida.
“Estamos hablando de ingresos ganados durante la vida conjunta de la pareja. Una mujer también tiene derechos sobre los fondos acumulados por su marido trabajador. Debe encontrarse una solución más equilibrada”, dijo Mustafa.
Agregó que las agencias estatales deben considerar las realidades vividas de los ciudadanos, no solo las tecnicidades legales:
“Los funcionarios deben preguntarse cómo se supone que una viuda va a sobrevivir tras la muerte de su esposo. Debe proporcionarse algún tipo de ayuda.”
Los analistas señalan que la laguna legal deja a miles en una posición precaria y argumentan que el problema requiere una reforma urgente a nivel gubernamental y parlamentario.


