La ministra de Asuntos Exteriores de Georgia, Maka Bochorishvili, defendió la Ley de Transparencia del país, afirmando que ha ayudado a evitar la ejecución de “planes ocultos” por parte de grupos que, según sus palabras, actúan bajo la apariencia de sociedad civil con fines destructivos.
En declaraciones a Imedi LIVE, Bochorishvili sostuvo que la ley ha sido malinterpretada por sus críticos y que su propósito es fortalecer, no debilitar, las instituciones democráticas.
“Debemos distinguir entre la auténtica sociedad civil y lo que vemos hoy. Estas organizaciones no son su rostro. Están financiadas por diversas fuentes y actúan con intención destructiva”, afirmó.
La ministra insistió en que la transparencia garantiza la rendición de cuentas y la protección de los donantes.
“Si su objetivo es realmente promover la democracia en Georgia, ¿qué tienen que ocultar? No hay lógica en que una organización de buena fe intente esconder sus actividades”, añadió.
Según ella, la ley de transparencia ya ha “evitado la realización de planes ocultos” que podrían haber socavado el orden democrático del país.
Bochorishvili rechazó las acusaciones de que la legislación restringe las libertades cívicas, describiéndola más bien como una salvaguarda contra la manipulación.
“Todo lo que se hace bajo el estandarte de la defensa de la democracia, si busca dañar el orden democrático, no puede llamarse democrático”, dijo.
Sus declaraciones llegan en medio de divisiones internas y críticas occidentales a la ley, que obliga a las ONG y medios de comunicación que reciben más del 20 % de su financiación desde el extranjero a registrarse como “organizaciones que persiguen los intereses de una potencia extranjera”.
Sus defensores sostienen que la medida está en línea con los estándares de transparencia occidentales, mientras que los opositores advierten que se asemeja a la ley rusa de “agentes extranjeros”, largamente condenada por los grupos de derechos humanos.
El tema sigue marcando la política georgiana tras la transición presidencial del año pasado. Mikheil Kavelashvili asumió la presidencia en diciembre de 2024, aunque la ex presidenta Salome Zurabishvili y varios partidos de la oposición disputan la legitimidad de las elecciones y califican la transferencia de poder de inconstitucional. La Ley de Transparencia sigue siendo uno de los símbolos más divisivos de esa crisis política más amplia.
“La transparencia no es una amenaza para la democracia, es la condición de su supervivencia”, dijo Bochorishvili, presentando la legislación como piedra angular de la soberanía nacional más que como una restricción de la vida cívica.


