En los últimos años, Azerbaiyán se ha enfrentado a una tendencia preocupante: un aumento significativo de los abortos selectivos por sexo. Este fenómeno, en el que el embarazo se interrumpe únicamente porque el feto no es del género deseado, sigue siendo uno de los problemas sociales más graves del país.
Baku TV realizó una encuesta entre los habitantes de la capital para conocer la opinión pública.
Muchos de los entrevistados señalaron la presión familiar como principal causa. Una encuestada lo explicó así:
“Creo que esto viene sobre todo de la familia. La suegra y el suegro presionan a la nuera: hace falta un varón porque la familia debe continuar. A veces también el marido insiste: mis amigos tienen hijos varones, yo no quiero tener una hija. Tal vez, si la decisión fuera solo de la mujer, ella no abortaría, pero por las presiones externas se ve obligada a dar este paso.”
Otra participante relacionó el problema con factores económicos y tradiciones antiguas:
“La situación económica juega un papel muy importante. Hoy en día la vida es más difícil, muchas familias no quieren tener muchos hijos. Además, los costos de los partos y análisis son altos. Y todavía persiste el viejo estereotipo: que debe nacer un niño para continuar la familia.”
Sin embargo, muchos habitantes de Bakú expresaron un rechazo rotundo a esta práctica, apelando a valores religiosos y morales.
“Los hijos son un regalo de Dios. Es un pecado”, dijo una encuestada.
“Un niño es un niño – sea niña o varón”, añadió otra.


