En una nueva medida que refleja el creciente control de Moscú sobre las organizaciones de la diáspora, las autoridades rusas han despojado de la ciudadanía al empresario Arshad Ady oglu Khankishiev y le han prohibido entrar en el país.
Khankishiev, un acaudalado empresario del comercio de frutas, verduras y restaurantes, era también un destacado representante de la comunidad azerbaiyana en Cheliábinsk. Presidió la organización pública regional “Azerbaiyán” y la Autonomía Nacional-Cultural Regional de los Azerbaiyanos (AZERCHEL), antes de que ambas fueran disueltas por orden judicial.
Según el canal de Telegram Mnogonatsional, el Servicio Federal de Seguridad (FSB) anuló su pasaporte acusándolo de “propaganda etno-separatista” y de supuestas simpatías con el encarcelado líder opositor Alexéi Navalni.
La medida se enmarca en una campaña más amplia de las autoridades rusas para frenar la influencia de la diáspora y desmantelar las estructuras comunitarias. Observadores señalan que estas acciones responden a la estrategia del Kremlin de silenciar a las voces consideradas desleales y, al mismo tiempo, enviar un mensaje a las minorías étnicas sobre las consecuencias de la disidencia política.


