Saturday, August 1, 2026
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La abundancia de tomates se convierte en ruina: agricultores de Khachmaz obligados a tirar toneladas de cosecha


Una cosecha récord de tomates en Khachmaz se ha convertido en una pesadilla para los agricultores locales, que se ven obligados a desechar camiones enteros de producto. Videos en redes sociales muestran a productores descargando toneladas de tomates frescos, incapaces de venderlos ni siquiera a precios de saldo.

Agricultores al borde de la desesperación
Los productores aseguran que incluso a 3–5 manats por caja no hay compradores. El dinero apenas cubre semillas y agroquímicos, sin contar riego, mano de obra o maquinaria. Muchos intentan reducir pérdidas entregando el producto a la Planta de Conservas del Cáucaso, donde se paga a tarifas simbólicas de 3–5 qapiks por kilo. Pero con capacidad limitada, largas filas de camiones bloquean la entrada y los rezagados no tienen más opción que tirar la cosecha.

Exceso de oferta y mala planificación
El exceso proviene de la sobreplantación. Animados por los altos precios del año pasado —cuando una caja se vendía por no menos de 15 manats— los agricultores ampliaron drásticamente sus cultivos. Sólo en Khachmaz se sembraron más de 1.000 hectáreas, incluso reemplazando huertos por tomates. El resultado: una sobreoferta que hundió los precios; hoy los mejores tomates se venden en los mercados locales a apenas 30–40 qapiks por kilo.

El subdirector de la Autoridad Ejecutiva de Khachmaz, Bahtiyar Osmanov, dijo a Minval que los agricultores no están tirando tomates de manera deliberada, aunque admitió haber visto videos “montados para mostrar”.

Exigen responsabilidad y reformas estructurales
La crisis revela la ausencia de supervisión estatal en la planificación agrícola. Los agricultores acusan a las autoridades de no orientar sobre volúmenes de siembra, mientras que los expertos apuntan a la falta de subsidios o compras estatales que protejan a los productores frente a las fluctuaciones del mercado.

Bashir Guliyev, presidente de la Asociación de Productores y Exportadores de Frutas y Verduras, pidió a los consumidores actuar: “En lugar de sólo compartir videos, la gente debería apoyar directamente a los agricultores. Si cada familia comprara 10 kilos de tomates, la presión disminuiría.”

Pero los críticos sostienen que lo que realmente falta es apoyo sistémico. En países desarrollados, los gobiernos intervienen con subsidios, compras garantizadas o usos alternativos de excedentes, desde abastecer instituciones sociales hasta promover el agroturismo.

Oportunidades perdidas
Expertos señalan que el excedente de tomates podría incluso convertirse en motor turístico. España, Italia y Turquía han hecho del tomate una marca cultural, organizando festivales, degustaciones y rutas “del campo a la mesa” que atraen visitantes. Con su tierra fértil y productos reconocidos, Khachmaz podría seguir el mismo camino —si gobierno y sector privado ven el potencial.

Por ahora, los agricultores azerbaiyanos quedan con una cosecha amarga: lo que empezó como un año prometedor terminó en pérdidas, desperdicio y la lección de que la abundancia sin planificación puede ser tan devastadora como la escasez.

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